HaciendaOpinión

El gran timo del ahorro municipal

Nuestros ayuntamientos acumulan más de tres mil millones mientras se declaran incapaces de construir viviendas públicas.

GETAFE/12 AGOSTO 2026.- Me produce un asombro indignado observar cómo nuestras corporaciones locales contemplan el drama del acceso a la vivienda con los brazos cruzados y las arcas llenas. Los datos presentados por el Ministerio de Hacienda no dejan lugar a dudas sobre la magnitud del escándalo: de los más de 3.200 millones de euros que los municipios podían movilizar de su superávit el año pasado, solo invirtieron un raquítico 8,4%. Pienso que nos hallamos ante una dejación de funciones intolerable. Se nos dice que el mercado inmobiliario sufre un déficit estructural de 750.000 inmuebles. Sin embargo, la mayor parte de esa liquidez municipal permanece congelada en cuentas bancarias, generando cero soluciones para los ciudadanos.

Considero que la excusa del marco presupuestario o las trabas burocráticas estatales no sostiene un análisis riguroso. Es verdad que la habilitación tardía por parte del Ministerio de Hacienda a finales de año acortó las agendas de contratación. Sin embargo, las corporaciones locales llevan más de una década encadenando superávits contables y registrando una deuda mínima sin articular estructuras técnicas operativas. Se destinaron apenas 77 millones de euros a la partida de vivienda pública a través de las inversiones financieramente sostenibles. Esa cifra resulta insignificante para responder a la emergencia social del alquiler disparado que estrangula a familias enteras.

El verdadero cuello de botella no radica en la falta de solvencia monetaria, sino en la incapacidad de gestión interna. La estricta normativa de estabilidad presupuestaria prohíbe utilizar el remanente de tesorería para la contratación de personal técnico o arquitectos municipales. Los consistorios prefieren así la parálisis antes que remodelar sus prioridades operativas o exigir con firmeza una reforma administrativa estructural. Mientras los alcaldes presumen de cuentas saneadas ante sus electores, la realidad material evidencia un modelo colapsado e ineficiente.

Exijo que las administraciones conviertan de inmediato la flexibilidad legal otorgada hasta 2030 en obras, licitaciones reales y soluciones habitacionales. El dinero público guardado en el banco mientras los ciudadanos carecen de un techo no es prudencia financiera; es una vergüenza política.

Luis Cifuentes

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