El megaproyecto del Cerro de los Ángeles: el fallido cementerio «de lujo» que dividió a Getafe durante una década
Ante la crítica falta de suelo para enterramientos en la zona sur, la Comunidad de Madrid diseñó una gran infraestructura supramunicipal al sureste del Cerro de los Ángeles.
GETAFE/01 AGOSTO 2026.- El proyecto de un cementerio metropolitano en el Cerro de los Ángeles fue durante casi una década la respuesta prevista para atajar la saturación funeraria en el sur de Madrid. La iniciativa, promovida en los años 80 por la Comunidad de Madrid y apoyada por el Gobierno municipal del PSOE, proponía crear un vanguardista «cementerio-parque» de 60 hectáreas junto al pinar getafense. Sin embargo, el rechazo de la oposición, el elevado coste de las instalaciones y las dudas sobre su gestión acabaron por enterrar la propuesta de forma definitiva.
La idea de ubicar una necrópolis en esta zona emblemática de Getafe se remontaba a 1978, cuando la corporación municipal encabezada por Ángel Arroyo Soberón rechazó una primera oferta. Poco después, bajo la alcaldía de Jesús Prieto, fracasó un segundo intento de capital mixto hispano-mexicano.
El impulso definitivo llegó entre 1986 y 1987. Ante la crítica falta de suelo para enterramientos en la zona sur, la Comunidad de Madrid diseñó una gran infraestructura supramunicipal al sureste del Cerro de los Ángeles. El plan, defendido por el consejero de Ordenación del Territorio, el Sr. Mangada, y diseñado por el arquitecto Espejel, planteaba un recinto de vanguardia mimetizado con el entorno natural. El diseño se organizaba en una trama ortogonal de 24 manzanas cuadradas de 100 metros de lado y reservaba el pinar existente como filtro ambiental.
A pesar de su valor arquitectónico y de ser calificado en el Plan General de Ordenación Urbana de 1986 como zona de equipamiento metropolitano, la propuesta desencadenó un tenso debate en el Pleno municipal. Grupos de la oposición, formados por comunistas y populares, criticaron con dureza el planteamiento al considerarlo un cementerio «de lujo». Los detractores argumentaron que el recinto no respondería a las necesidades locales y llegaron a bautizarlo con ironía como cementerio «supramundial», afianzando la idea de que acogería a difuntos de alto poder adquisitivo procedentes de fuera del municipio o del extranjero.
Las constantes desavenencias políticas, sumadas a la falta de acuerdo sobre si la gestión debía recaer en una empresa mixta o en la empresa madrileña de cementerios, provocaron la cancelación definitiva del proyecto. Al final el nuevo cementerio se ubico en el actual emplazamiento pero eso ya es otra historia de la que hablaremos en próximos artículos.

