El Hospital de Getafe y el ISCIII logran descifrar la transmisión de dos brotes de norovirus mediante epidemiología genómica
Los resultados demuestran que las estrictas medidas de prevención locales funcionaron, ya que el segundo brote no fue una continuación del primero, sino una nueva introducción del virus.
GETAFE/05 JUNIO 2026.- Una investigación coliderada por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y el Hospital Universitario de Getafe ha logrado reconstruir dos brotes consecutivos de norovirus ocurridos en el centro hospitalario en 2024. El estudio, publicado en la revista Journal of Medical Virology, combinó la epidemiología tradicional con técnicas avanzadas de secuenciación genómica. Los resultados demuestran que las estrictas medidas de prevención locales funcionaron, ya que el segundo brote no fue una continuación del primero, sino una nueva introducción del virus. El trabajo subraya la necesidad de usar pruebas moleculares de alta sensibilidad para controlar estas infecciones intrahospitalarias.
El estudio ha analizado los contagios de norovirus que afectaron principalmente a personas mayores y a trabajadores sanitarios del centro getafense durante el año 2024. Este virus es un patógeno altamente contagioso que causa gastroenteritis (diarrea y vómitos) y que supone un grave riesgo en entornos clínicos para pacientes vulnerables, como personas mayores o inmunodeprimidas.
La investigación ha estado liderada por María Dolores Fernández-García, responsable de Gastroenteritis Víricas en el Centro Nacional de Microbiología del ISCIII. Por parte del Hospital de Getafe, los autores firmantes son los profesionales Blanca Esperanza Fernández, Óscar Cuevas Lobato y Carolina Moreno Gomila. El equipo analizó muestras de heces de los afectados mediante análisis filogenéticos para caracterizar el virus y rastrear su propagación.
Los análisis genómicos determinaron que ambos brotes locales fueron causados por la nueva variante GII.17[P17], una cepa que comenzó a circular a nivel mundial entre 2023 y 2024. Los resultados confirmaron que las medidas de control cortaron con éxito el primer brote. Sin embargo, el virus volvió a entrar al hospital de forma independiente y se transmitió entre las unidades de Geriatría y Oncohematología.
Esta conexión entre unidades no se detectó en su momento debido a que las pruebas rápidas de inmunocromatografía aplicadas en Oncohematología dieron un falso negativo, lo que impidió declarar el brote en dicha sección de manera temprana. El análisis molecular posterior fue el que desveló la relación directa entre los casos de ambas áreas.
Asimismo, los investigadores descubrieron que algunos pacientes continuaban eliminando el virus a través de las heces incluso después de haber superado los síntomas y de la resolución oficial del brote. Este hallazgo es clave para la gestión sanitaria del Hospital de Getafe, ya que demuestra la necesidad de prolongar y adaptar la duración de las medidas de prevención, dado que los pacientes pueden seguir siendo contagiosos tras su recuperación.
La relevancia de este estudio se apoya también en los antecedentes del equipo del ISCIII, que el año pasado participó en una investigación internacional publicada en Nature Communications para explicar la rápida expansión de esta variante GII.17 en la población humana.
Con este nuevo trabajo, se constata que la combinación de la epidemiología tradicional con el análisis genómico es una herramienta fundamental para la seguridad hospitalaria. Según los autores, este enfoque integrado permite identificar rutas de contagio invisibles para los métodos convencionales y aporta información crucial para reforzar la protección de los pacientes más vulnerables de la localidad.

