¿Dos ministros contra Ayuso? Qué puede salir mal
La izquierda insiste en el disparate de enviar paracaidistas ministeriales a Madrid para regalarle otra mayoría absoluta a una derecha sin rivales.
GETAFE/24 MAYO 2026.- Yo me asombro, de verdad, ante la infinita capacidad de la izquierda española para tropezar no dos, sino cien veces con la misma estúpida piedra. Pienso en el panorama político de la Comunidad de Madrid y solo puedo sentir una profunda mezcla de perplejidad y hastío. Nos acaban de anunciar la enésima genialidad de laboratorio de la factoría de Pedro Sánchez: colocar a dos ministros del Gobierno de la nación, Óscar López (PSOE) y Mónica García (Más Madrid/Sumar), como el flamante frente de oposición contra Isabel Díaz Ayuso de cara a los comicios de 2027. ¿Qué puede salir mal? Absolutamente todo, porque esta película ya la hemos visto, conocemos el final y siempre termina en masacre electoral para la izquierda.
Yo considero que enviar ministros en activo a batirse el cobre en la arena autonómica no es una estrategia política; es una rendición encubierta disfrazada de falsa audacia. Los precedentes no son conjeturas, son lápidas en el cementerio de las ambiciones de Ferraz. Ya se intentó el experimento de lanzar en paracaídas a la exvocera del Gobierno, Pilar Alegría, en Aragón, y a la mismísima vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en Andalucía. El resultado de aquellos delirios de grandeza centralista ya lo conocemos todos: un fracaso estrepitoso que asfaltó el camino de la derecha hacia el poder regional. Ahora, a los madrileños nos recetan «doble taza» de la misma pócima caducada.
Para entender la magnitud del descalabro que se avecina no hace falta recurrir a la brujería, basta con mirar los fríos datos de la realidad. La última encuesta de GAD3 para El Debate es un monumento a la demolición de la izquierda madrileña: otorga al Partido Popular un aplastante $48,7\%$ de los votos, lo que se traduce en 72 escaños de los 135 de la Asamblea. Ayuso, frotándose las manos, camina plácidamente hacia otra mayoría absoluta indiscutible. Mientras tanto, Más Madrid se desangra perdiendo cuatro diputados y cayendo al $16,2\%$, devorado por un PSOE que apenas sube un escaño ($19,6\%$) solo porque su rival directo ha decidido abandonar el terreno de juego.
Como admitía con cruda honestidad un militante de Más Madrid en sus redes sociales esta misma semana: «Los votantes de izquierdas en Madrid debemos mirar ya a 2031, porque 2027 está perdido. Lo que toca ahora es asumir la derrota, otra vez, y pedir cuentas de por qué elegimos líderes incapaces de ilusionar».
¿Y por qué la izquierda insiste en este suicidio colectivo? La respuesta es tan dolorosa como evidente: por una insultante incapacidad para construir liderazgos locales, estables y creíbles que conecten con los problemas reales de la calle. Madrid no es un piso franco para ministros que necesitan un retiro dorado o un trampolín de consolación. Mónica García, actual ministra de Sanidad, pretende postularse en un territorio donde la sanidad pública y la vivienda queman en las manos de los ciudadanos, pero lo hace tras meses de desgaste y enfrentamientos directos con los profesionales del sector sanitario. Por su parte, el candidato socialista parece haber adoptado la táctica del camuflaje: su principal objetivo político es pasar desapercibido para que nadie note su flagrante falta de carisma. Es una absoluta tomadura de pelo.
Siento una sana envidia cuando observo alternativas de izquierdas reales en otros puntos de España, como el BNG en Galicia, Bildu en el País Vasco o Adelante Andalucía. Formaciones arraigadas al territorio que han sabido movilizar a un electorado harto de lo mismo porque ofrecen un proyecto propio, no un plato de segunda mesa cocinado en los despachos de la Moncloa. En Madrid, la izquierda ha renunciado a disputar el partido. Prefieren lucir el «palmito» ministerial en el Congreso antes que pisar el barro de los barrios madrileños, para luego regresar a asegurar sus cómodos sueldos de diputados autonómicos cuando las urnas confirmen el desastre anunciado.
Dejen de tomarnos por idiotas y de regalarle el tablero a la derecha; o la izquierda madrileña empieza hoy mismo a construir una alternativa real y valiente desde los cimientos, o nos tocará ver, impasibles, cómo Ayuso gobierna esta región de por vida ante la cobardía de una oposición de cartón piedra.
Luis Fernández

