Opinión

El timo de la «vía rápida» en Perales del Río: por qué el asfalto no cura el aislamiento

La propuesta de sustituir la vereda de la Torrecilla por una carretera solo beneficia el negocio del coche y perpetúa el abandono de estos vecinos de Getafe

GETAFE/17 MAYO 2026.- Yo considero que hay pocas cosas más obscenas en la política local que un partido autodenominado ecologista comportándose como un comercial de una constructora de autopistas. Me asombra, y lo digo con una mezcla de indignación y hastío, ver cómo en Perales del Río se pretende cambiar una histórica vereda verde por una pista de carreras bajo el eufemismo de «vía rápida». Hace casi seis años que se limitó al tráfico motorizado la vereda de la Torrecilla —una vía pecuaria de la Comunidad de Madrid— y, desde entonces, la solución de algunos iluminados no ha sido potenciar el transporte público, sino hormigonar el campo. Pienso que ya va siendo hora de desmontar este despropósito.

La realidad es testaruda y los datos, destructivos para quienes defienden este proyecto. El plan de desdoblar la vía pecuaria para crear una nueva carretera es un engaño contable. Nos venden una conexión milagrosa con el centro urbano de Getafe, pero omiten deliberadamente que esa supuesta vía rápida morirá abruptamente al llegar a la autovía A-4. A partir de ese punto, los conductores no volarán al centro: tendrán que serpentear y colapsar por uno o varios polígonos industriales. ¿De verdad queremos gastar dinero público en construir un circuito de velocidad de apenas unos kilómetros para que unos pocos corran con sus coches antes de atascarse en una zona industrial? Yo no.

Utilizo el sentido común y la geografía para desarmar la hipérbole del aislamiento de Perales del Río. Este barrio ya cuenta con dos arterias de alta capacidad para conectar con el núcleo urbano: la M-45 y la M-50. Mientras tanto, otros distritos de Getafe sufren un agravio comparativo flagrante. Pienso en el barrio de Los Molinos, cuyos vecinos están obligados a transitar de forma agónica por el polígono de Los Ángeles sin tener un acceso directo a la M-45. A ellos nadie les diseña autopistas a medida porque el ecologismo de postureo varía según el código postal de los votantes.

La mente humana siempre busca una explicación lógica, y el porqué de mi oposición es simple: el asfalto no reduce las distancias, solo incrementa el humo. La verdadera alternativa sostenible, la que lleva décadas cogiendo polvo en los despachos, es la creación de la rotonda sobre la M-301 para conectar el barrio con la futura ampliación del polígono Los Olivos III. Esa ruta, atravesando calles interiores de forma pacífica, es el camino más corto, lógico y limpio para llegar a uno de los puntos principales de movilidad del municipio: el Nudo de Transportes de El Casar, que conecta directamente con Renfe y la Línea 3 de Metro.

Me niego a aceptar que la única respuesta al aislamiento de un barrio sea más contaminación en la zona más próxima al Parque Regional del Sureste. La prioridad absoluta de Perales del Río pasa por acometer la remodelación del eje de la Avenida de los Rosales, multiplicar las frecuencias del transporte público actual, añadir nuevas paradas y, de una vez por todas, financiar un autobús lanzadera directo y eficaz hacia la estación de El Casar.

Basta ya de alfombrar el suelo con alquitrán para solucionar problemas del siglo XXI con recetas obsoletas del siglo pasado. Exijamos a nuestros representantes que dejen de diseñar ciudades para los tubos de escape y empiecen a gestionarlas para las personas. El futuro de Getafe debe ser verde, o simplemente no será.

Antonio del Castillo Blanco

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