Seguridad

Un vecino vandaliza con pintura roja los murales literarios del Sector III en Getafe

A pesar de que la iniciativa cuenta con autorización municipal desde julio del año pasado, las autoridades aún no han intervenido tras el ataque a estas obras que fusionan arte urbano y literatura.

GETAFE/04 MAYO 2026.- Un hombre de edad avanzada ha dañado con pintura roja varios de los murales artísticos creados por el grafitero local Antonio Ayala Castejón en el barrio del Sector III. El incidente, capturado en video y difundido en redes sociales, muestra al autor del vandalismo justificando sus actos bajo el argumento de que el espacio es propiedad de Iberdrola. A pesar de que la iniciativa cuenta con autorización municipal desde julio del año pasado, las autoridades aún no han intervenido tras el ataque a estas obras que fusionan arte urbano y literatura.

El proyecto, que comenzó el pasado verano, nació con el objetivo de dotar de un mensaje social y cultural a los espacios cotidianos de Getafe. Antonio Ayala, artista del municipio, ideó esta propuesta tras pintar un mural inspirado en la película Dune durante las fiestas del barrio. La iniciativa destaca por su formato innovador: cada grafiti incluye un código QR que permite a los transeúntes acceder a relatos o audios literarios vinculados a la imagen, convirtiendo los transformadores eléctricos en puntos de interés cultural.

Desde su puesta en marcha, la delegación de Cultura del Ayuntamiento de Getafe ha respaldado el proyecto facilitando materiales y difusión. La intención de la administración local es consolidar un «fondo de pintura» para apoyar a los artistas sin que les suponga un coste personal. Además, Ayala colabora actualmente con el consistorio en un programa de mentorías. Esta labor busca guiar a jóvenes grafiteros en sus etapas iniciales para canalizar su creatividad hacia un arte urbano constructivo y legal.

Pese al reconocimiento mayoritario de los vecinos del Sector III, el artista ya había experimentado situaciones de tensión previas. Según relata el propio Ayala, anteriormente tuvo que mostrar los permisos municipales a un residente para evitar que una confrontación llegara a mayores. En esta ocasión, el ataque con pintura roja ha afectado directamente a una obra que el autor defiende como «puramente cultural y sin ánimo de lucro».

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