Memoria histórica

«La escultura nos cuenta cosas sobre los íberos que van mucho más allá del arte»

En un encuentro especial con motivo del Día del Libro, el arqueólogo e historiador getafense Jesús Robles Moreno desgranó para Getafe Central los secretos de su nueva obra, «Damas, Torres y Leones»

GETAFE/25 ABRIL 2026.- A través de sus páginas, el autor getafense rescata la memoria de una civilización que, lejos de ser un mero acompañante de romanos y cartagineses, desarrolló una cultura sofisticada y conectada con todo el Mediterráneo. La entrevista completa, conducida por Eloy Galván, presidente de la Asociación Getafe Central, ya está disponible en el canal de YouTube de Getafe Central Televisión.


Getafe Central: Su libro busca rescatar del olvido a nuestros ancestros íberos. ¿Por qué cree que han permanecido tanto tiempo «enterrados» sin la visibilidad que merecen?

Jesús Robles Moreno: En realidad, el mundo ibérico cayó en el olvido hasta finales del siglo XIX. Se perdió la noción de que antes de los romanos existieron estas culturas. Fue en ese momento cuando se empezó a excavar y a ganar conciencia sobre ellos. A menudo, en el bachillerato, los vemos como simples acompañantes de otras potencias, pero fueron una civilización con identidad propia que habitó nuestra franja mediterránea durante siglos.

GC: ¿Cuánto tiempo de investigación hay detrás de una obra de este calibre?

J.R.M.: Escribir Damas, Torres y Leones me llevó un año, pero siendo honestos, el libro nace de filtrar y sintetizar conocimientos adquiridos en los últimos cinco o seis años, especialmente durante mi tesis doctoral. Como arqueólogo, mi vida es el estudio del mundo ibérico.

GC: Usted menciona que la escultura es el hilo conductor. ¿Qué nos enseña el arte sobre su sociedad?

J.R.M.: La escultura, si se analiza más allá de la estética, nos cuenta quiénes eran. Refleja sus armas y vestidos, pero también nos habla de las personas que las encargaron, dónde se exhibían y qué propósito político o social tenían. Es nuestra principal fuente de información ante la falta de textos internos que podamos traducir.

GC: Hablando de textos, ¿por qué todavía no podemos leer lo que escribieron?

J.R.M.: Es un error común pensar que no conocemos su escritura; el signario está descifrado y sabemos cómo suena el íbero. Lo que no tenemos es una traducción. Nos falta una «Piedra de Rosetta», un documento bilingüe que nos sirva de referencia. Ni siquiera la inteligencia artificial puede ayudarnos si no le damos esa clave de comparación.

GC: ¿Existe alguna seña de identidad íbera que haya sobrevivido hasta los españoles de hoy?

J.R.M.: Personalmente, creo que no. Los íberos no eran una única nación con unidad nacional, sino pueblos distintos. Además, tras ellos vinieron Roma, la Edad Media y muchas capas de historia. Si queda algo, está tan enterrado en nuestra mezcla cultural que es casi imposible detectarlo. Lo que hoy entendemos por «identidad íbera» es, en gran medida, una construcción romántica del siglo XIX.

GC: Para terminar, ¿dónde disfruta más un experto como usted: excavando bajo el sol o en el aula con sus alumnos?

J.R.M.: Disfruto con todo. Mi tutor decía que a cada hora de «bota» (campo) le corresponden diez de «bata» (laboratorio y biblioteca). Pero las clases y libros de divulgación son esenciales; de nada sirve investigar si el resultado no llega a la sociedad. Por eso escribo libros como este, para que tanto especialistas como curiosos puedan acercarse a los íberos.

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