Getafe da luz verde a la demolición de Corrugados bajo un estricto control de ruido y polvo
Durante el Consejo de Sostenibilidad celebrado el 5 de febrero de 2026, el concejal Jesús Pérez informó que la resolución de este expediente data del pasado 19 de noviembre de 2025 y que, aunque los inspectores de Medio Ambiente ya supervisan la zona, de momento no se registra un movimiento significativo de obra.
GETAFE/18 ABRIL 2026.- El Ayuntamiento de Getafe ha confirmado la concesión del permiso de demolición de las instalaciones de Corrugados, un proceso que estará sometido a una vigilancia ambiental exhaustiva. Durante el Consejo de Sostenibilidad celebrado el 5 de febrero de 2026, el concejal Jesús Pérez informó que la resolución de este expediente data del pasado 19 de noviembre de 2025 y que, aunque los inspectores de Medio Ambiente ya supervisan la zona, de momento no se registra un movimiento significativo de obra.
Medidas de control para la tranquilidad vecinal
Para minimizar el impacto en las zonas residenciales colindantes, el consistorio ha incluido exigencias específicas en el informe ambiental que la empresa debe cumplir rigurosamente:
- Vigilancia acústica: Se instalará un medidor de ruido en el punto de la zona residencial más próximo a la fábrica. El Ayuntamiento tendrá potestad para opinar sobre la ubicación más adecuada para garantizar la fiabilidad de las mediciones.
- Control de vertidos: Cualquier vertido a la red de saneamiento que supere los límites legales deberá ser comunicado de inmediato tanto a la Comunidad de Madrid como al Ayuntamiento de Getafe.
- Gestión de quejas: Se establecerá un sistema para recoger las reclamaciones de los vecinos relacionadas con la generación de polvo, olores y ruidos. Hasta que se formalice una comisión de quejas específica, las asociaciones pueden trasladar estas incidencias directamente a la Concejalía.
El reto del desmantelamiento: amianto y escorias
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es el tratamiento de los residuos peligrosos. El plan contempla no solo la retirada de escorias, sino también de amianto y la gestión de suelos contaminados. Aunque el Ayuntamiento solicitó que el triturado de materiales se realizara lejos de la zona, finalmente se hará in situ, lo que obligará a extremar las precauciones.
Para reducir la dispersión de partículas, se ha regulado el uso constante de agua y se exigirá que el triturado se realice dentro de las naves. Además, se ha recogido la petición vecinal de paralizar los trabajos de demolición cuando el viento supere una determinada velocidad. «Pido que se haga seguimiento de todo por parte de las asociaciones», enfatizó Jesús Pérez durante el encuentro, recordando que el suelo debe quedar certificado como no contaminado antes de cualquier futura transacción.

