«El teatro tiene que ser un púlpito para lanzar un mensaje de paz y transformación»
En una entrevista concedida a Getafe Central Televisión, el director y dramaturgo de la compañía Elsinor Teatro, Carlos Herrera, ha desgranado los detalles de un montaje que busca conmover al público local a través de la memoria y la sensibilidad.
GETAFE/20 MARZO 2026.- El Centro Cívico Juan de la Cierva se prepara para recibir este domingo 22 de marzo la obra «Un millón de cadáveres», una de las apuestas más profundas de la actual Muestra G de Teatro. En una entrevista concedida a Getafe Central Televisión, el director y dramaturgo de la compañía Elsinor Teatro, Carlos Herrera, ha desgranado los detalles de un montaje que busca conmover al público local a través de la memoria y la sensibilidad.
P: ¿Cómo nace Elsinor Teatro y qué trayectoria le trae hasta Getafe? Carlos Herrera: Empecé en la Facultad de Filología de Sevilla en el año 93. Por aquel entonces no había escuelas de teatro y la cantera eran los grupos universitarios. La compañía surgió de forma paralela para montar mis propios textos contemporáneos. Tras algunos periodos de «bella durmiente», ahora en Madrid estoy muy feliz y de ir a Getafe este domingo, más feliz todavía. Para nosotros, aunque esté cerca, significa ir de gira y llevar nuestro trabajo a diferentes barrios.
P: El título de la obra, «Un millón de cadáveres», es impactante. ¿Qué se va a encontrar el espectador en el Centro Cívico? C.H.: Es una selección de nueve piezas de teatro breve que escribí bajo el título «Por culpa de los tiempos». Habla de la Guerra Civil, pero no desde un bando u otro, sino desde los sufridores. El hilo conductor es que los personajes están muertos; son ellos quienes cuentan las historias desde el «más allá». Tratamos temas poco habituales en el teatro como «la desbandada» de Málaga a Almería o las cartas de depuración.
P: Usted defiende el concepto del teatro como «púlpito». ¿A qué se refiere exactamente? C.H.: Para mí el escenario es un terreno sagrado, un ritual. Me da igual que la sala sea pequeña o grande; lo que ocurre allí tiene que tener esa misión de púlpito. Se lanza un mensaje desde ese altavoz para que el público salga con la idea de qué le han contado y cómo eso puede transformarle. En este caso, ante lo que vemos hoy en los telediarios, la obra resuena para concienciar de que la violencia no es el camino.
P: ¿Cómo es la puesta en escena y qué papel juega la música en estas historias? C.H.: Mis compañeros Juan Pino, Ismael Vicente y Silvia Ross hacen una labor increíble. En la obra también se canta; no es un musical, pero los personajes entonan coplas de Concha Piquer o Imperio Argentina, como hacían nuestras abuelas para espantar los males mientras trabajaban. En Getafe vamos con toda la «artillería pesada»: una hora y veinte de función donde buscamos que el público se emocione y se conmueva, pero que nadie sufra.
P: ¿Qué respuesta espera del público getafense este domingo? C.H.: Lo mejor es que nadie sale enfadado. La obra no da pie al conflicto político, sino que relaja y convence desde la humanidad. Me duele ver que hoy día se siga pensando en la violencia como vía, por eso queremos que el espectador de Getafe tome conciencia de que lo que ocurre en una guerra no es un videojuego. Queremos mirar al futuro y no repetir los errores.

