Los hogares con menos recursos sufren una inflación un 25% más alta que las rentas más ricas
El año 2025 ha consolidado una brecha económica en España que castiga con mayor dureza a quienes menos tienen, según revela el informe de EsadeEcPol publicado este 22 de enero
GETAFE/25 ENERO 2026.- El análisis, basado en los microdatos de la Encuesta de Presupuestos Familiares, demuestra que la estructura de consumo de cada hogar determina su vulnerabilidad ante la subida de precios. En 2025, el factor crítico fue el regreso del IVA de la electricidad al 21%. Este cambio sumó cinco décimas al IPC de las familias más pobres, mientras que para los hogares más pudientes apenas supuso un incremento de dos décimas.

En el ámbito de la alimentación, la situación sigue una lógica similar. El aumento de precio en los alimentos básicos aportó un punto completo a la inflación de los hogares con menos capacidad económica, el doble de lo que afectó a las rentas altas. Este impacto solo pudo ser contenido ligeramente por el desplome del 65% en el precio del aceite de oliva, un alivio que benefició más a las familias humildes por el peso que este producto tiene en su cesta de la compra diaria.
Por el contrario, los ciudadanos con mayor poder adquisitivo dirigieron su gasto hacia sectores que, aunque subieron de precio, no son de primera necesidad:
- Hostelería y Turismo: Los hoteles y restaurantes subieron un 4,4%.
- Salud: Los seguros privados aumentaron su coste en un 10%.
- Transporte: El transporte combinado de pasajeros también registró incrementos notables.
A pesar de estas subidas en servicios de ocio y salud privada, el impacto real en la economía doméstica de los más ricos es significativamente menor que el coste de la energía para una familia trabajadora. Los expertos advierten sobre la «cheapflation», señalando que los productos más económicos —habitualmente comprados por rentas bajas— podrían estar subiendo de precio por encima de la media, aunque estos datos no siempre se reflejan de forma desagregada en las estadísticas oficiales.
Finalmente, el estudio de EsadeEcPol califica de «oportunidad perdida» la decisión de recuperar la carga fiscal sobre la electricidad. Mantener impuestos bajos en este suministro básico se considera una de las políticas más efectivas para reducir la desigualdad, ya que la luz representa más del 5% del presupuesto de los hogares humildes frente a menos del 2% en los más acomodados.

