Solidaridad

«Queremos demostrar que la alimentación sana es un derecho universal y no un privilegio»

Gracias a este programa, 30 familias de la localidad recibirán 100 euros mensuales para adquirir productos agroecológicos, bajo un modelo que busca ser evaluado científicamente para su futura aplicación a nivel nacional

GETAFE/24 ENERO 2026.- El municipio madrileño de Getafe ha sido el lugar elegido para testar el primer proyecto de Seguridad Social Alimentaria de nuestro país. La iniciativa, liderada por el supermercado cooperativo BioLibre, facilitará que una treintena de familias —seleccionadas por sorteo ante la alta demanda de 370 solicitudes— cuenten con una asignación fija de 100 euros al mes para realizar su compra. Este proyecto, que cuenta con el respaldo financiero de la Fundación Carasso y el asesoramiento científico del CSIC, ha sido desgranado por Emilio Lázaro, socio fundador de la cooperativa, en una entrevista realizada por David Sañudo en el espacio Hoy por Hoy Madrid Sur de la Cadena SER.

Un derecho frente al modelo asistencial

Según explicó Emilio Lázaro durante su intervención en la Cadena SER, la clave de este proyecto es su carácter no asistencial. «Buscamos que se entienda como un derecho universal», afirmó el fundador de BioLibre. El programa se desarrollará entre los meses de febrero y noviembre, periodo en el que cada unidad familiar beneficiaria podrá gastar su asignación mensual en productos frescos, graneles y alimentos libres de tóxicos en el establecimiento ubicado en la calle Rosa de Luxemburgo, 5.

El objetivo principal es romper la barrera del precio, una de las grandes dificultades para el consumo ecológico. Lázaro señaló que el mercado actual está «intervenido» porque los alimentos convencionales no pagan los costes ambientales de su producción. Con este piloto, se pretende demostrar que, con una planificación adecuada y apoyo público, los precios pueden ajustarse para llegar a toda la población.

Ciencia y comunidad al servicio de la salud

El proyecto trasciende la mera ayuda económica. Las familias participantes se integrarán en la comunidad de BioLibre, que ya cuenta con 250 socios activos. Allí podrán participar en talleres de nutrición, conocer directamente a los productores locales y participar en actividades de dinamización. «Creamos una comunidad alimentaria», destacó Lázaro, comparando este modelo con las actuales comunidades energéticas.

Un equipo multidisciplinar, con expertos en matemáticas y científicos del CSIC, realizará un seguimiento exhaustivo para evaluar cómo influye esta dieta en la salud de las familias y en la economía local. Los resultados finales se presentarán a las administraciones públicas con la ambición de que este modelo pueda replicarse en hospitales, colegios y, eventualmente, en todo el Estado.

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