La gestión privada del Servicio de Ayuda a Domicilio agrava la precariedad y el impago de horas extra
Un estudio liderado por los investigadores Miguel Centella Moyano y Francisco Jesús Padilla Falcón revela que las auxiliares de empresas privadas sufren peores condiciones salariales y mayor sobrecarga que las empleadas municipales.
GETAFE/24 ENERO 2026.- En el sector privado, casi 6 de cada 10 trabajadoras realizan horas extraordinarias, de las cuales un alto porcentaje denuncia que no se abonan o se pagan de forma incorrecta. Esta situación, que afecta al 74,1% del empleo total del sector, sitúa la satisfacción salarial en niveles críticos y dificulta la conciliación familiar.
La gestión del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) presenta una brecha profunda dependiendo de si la titularidad es pública o privada. Según el informe «El Servicio de Ayuda a Domicilio. Diagnóstico de la situación laboral y social en el sector», el modelo privado, que domina el 74,1% del mercado nacional, es el que presenta los mayores índices de precariedad. Los datos son claros: el 56,7% de las trabajadoras en empresas privadas alarga su jornada laboral, frente a la gestión municipal, donde la mayoría de las auxiliares (58,9%) no realiza horas suplementarias.
El problema no radica solo en el exceso de jornada, sino en su remuneración. En las empresas privadas, un 16,2% de las empleadas afirma que sus horas extra no se pagan y un 28,9% indica que se abonan incorrectamente. Esta falta de compensación impacta directamente en la valoración que las trabajadoras hacen de sus empresas, otorgando una nota de apenas 3,71 sobre 10 a la organización del trabajo cuando existen impagos.
Salarios por debajo de los mil euros
La precariedad económica es otro de los pilares de este diagnóstico. El 68,5% de las auxiliares contratadas por empresas privadas percibe un salario neto mensual inferior a los 1.000 euros, una cifra que baja al 53,9% en el caso de los ayuntamientos. Esta realidad salarial provoca que el 82,2% de las empleadas del sector privado considere su sueldo insuficiente para cubrir sus necesidades básicas.
Además, la organización del trabajo diario también difiere. Mientras que en los servicios municipales la atención se centra más en los cuidados directos, en el sector privado el trabajo se orienta con mayor frecuencia a la limpieza (29%). Asimismo, el 27,3% de las trabajadoras de empresas privadas admite realizar «tareas impropias» que exceden su contrato, como recados personales o limpiezas profundas.
Impacto en la salud y la conciliación
La estructura del servicio, basada en la fragmentación horaria y los desplazamientos constantes, genera una sobrecarga que afecta a la salud de las plantillas. El informe señala que el 76,9% de las auxiliares padece dolencias físicas crónicas. En cuanto a la vida personal, solo el 40% de las trabajadoras de empresas privadas afirma tener facilidades para conciliar, diez puntos menos que en el modelo de gestión pública directa.
El estudio ha contado con la participación de 1.502 trabajadoras y la colaboración técnica del Grupo de Investigación Análisis de la Realidad Social de la Universidad de Extremadura. Las conclusiones de los autores sugieren que la externalización del servicio ha consolidado un modelo intensivo en tiempo pero muy contenido en costes, donde la precariedad estructural es la pieza clave que sostiene el sistema actual de ayuda a domicilio.


