Podemos Getafe denuncia la violencia franquista contra las mujeres con testimonios de supervivientes
La charla, organizada por el grupo de feminismos de Podemos Getafe, formó parte de los actos del 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y denunció la violencia estructural e institucional que durante décadas silenció a tantas mujeres.
GETAFE/30 NOVIEMBRE 2025.- La charla giró en torno a uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de España: el Patronato de Protección a la Mujer, institución presidida por Carmen Polo y dirigida por Pilar Primo de Ribera junto con diversas congregaciones religiosas. Durante más de cuatro décadas, esta institución controló, castigó y silenció a mujeres y niñas, manteniéndose activa incluso una década después de la muerte de Franco.
El Patronato no solo torturaba a menores de 16 años, sino que también robaba bebés de manera sistemática. Niñas y jóvenes eran internadas por razones tan arbitrarias como ser pobres, huérfanas o simplemente intentar escapar de abusos. La llamada “Policía Secreta del Patronato” vigilaba cada paso, arrestando a adolescentes por besarse, llevar minifalda o desafiar las normas de la moral de la época. En los centros de clasificación, se examinaba a las jóvenes para decidir si eran “completas” o “incompletas”, es decir, vírgenes o no.
Castigos salvajes y robo de niños
Montse Arévalo tenía apenas seis años y medio cuando ingresó en las Oblatas del Santísimo Redentor. Su madre, escapando de palizas y buscando trabajo, la dejó en manos del Patronato creyendo que era un lugar seguro. Allí, los castigos eran brutales: llegó a pasar hasta 15 días encerrada en un cuarto con ratas, mientras sus visitas eran vigiladas para que no pudieran denunciar los abusos.
A los 16 años, Paca Blanco fue internada por ser “rebelde” e hija de un preso político. Había participado en manifestaciones y bailaba rock and roll, actos que el Patronato castigaba severamente. Sus días comenzaban a las cinco de la mañana, agotadores y vigilados, y durante su estancia sufrió incluso un intento de agresión sexual por parte de una monja.
Cuando Blanco quedó embarazada, fue trasladada a la maternidad de Peñagrande, donde las internas eran humilladas, llamadas “putas” y “golfas”, y obligadas a pedir perdón por el dolor del parto en las llamadas “salas del dolor”. Allí confirmó lo que tantas mujeres habían temido: el robo de bebés. Presenció cómo un bebé era entregado a una “familia del régimen” tras la muerte agónica de su madre joven.
Memoria, reivindicación y 25N
La charla también fue una jornada de lucha y reivindicación. Los ponentes recordaron que más de la mitad de las mujeres en España (57,3%) ha sufrido algún tipo de violencia. Desde esta memoria histórica, enfatizaron la necesidad urgente del feminismo para crear leyes que permitan a las mujeres vivir sin miedo y en plena libertad.
La lucha de estas supervivientes también busca que el Gobierno las reconozca como víctimas de la dictadura, algo que finalmente sucederá, si nada lo impide, el próximo 28 de febrero. Gracias a su persistencia, la Confederación de Religiosos pidió perdón públicamente en junio pasado, un pequeño paso hacia la justicia histórica que todavía queda por recorrer.

