El Hospital de Getafe implanta la bomba de insulina número 100 a un paciente pediátrico
Este avance subraya la consolidada labor de la Unidad de Diabetes Pediátrica del centro, que ofrece atención integral a más de 300 niños y adolescentes con diabetes mellitus tipo 1 en la localidad.
GETAFE/21 NOVIEMBRE 2025.- El Hospital Universitario de Getafe ha alcanzado un hito al implantar la bomba de insulina número 100 a un paciente pediátrico desde que incorporó este tratamiento en 2009. Este avance subraya la consolidada labor de la Unidad de Diabetes Pediátrica del centro, que ofrece atención integral a más de 300 niños y adolescentes con diabetes mellitus tipo 1 en la localidad. El objetivo principal es optimizar el control glucémico y mejorar significativamente la calidad de vida de los jóvenes pacientes y sus familias.
La colocación de la bomba número 100 es un símbolo de la evolución en el manejo de la enfermedad. La Unidad Pediátrica de Diabetes del Hospital Universitario de Getafe, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, inició su funcionamiento en 2007 y ha tratado ya a más de 300 pacientes. Su principal foco es la diabetes mellitus tipo 1, considerada la enfermedad crónica más común en la infancia.
Este tratamiento más fisiológico, flexible y personalizado permite a los pacientes una mayor seguridad y autonomía. El equipo profesional ha observado que el uso de la bomba de insulina no solo mejora el control glucémico, sino que también favorece la disminución de los ingresos hospitalarios y la reducción en el número de complicaciones agudas.
Para garantizar la atención integral que exige esta patología, el centro cuenta con un equipo multidisciplinar. Este está formado por endocrinos pediatras, responsables del diagnóstico y seguimiento clínico, y una enfermera educadora en diabetes, que se encarga de la formación terapéutica a familias y niños en aspectos cruciales como el manejo de la insulina, la alimentación y el ejercicio.
El equipo se complementa con psicólogos que brindan apoyo emocional y trabajan la adherencia al tratamiento, así como trabajadores sociales que facilitan el acceso a recursos externos. Además, especialistas como cardiólogos, nefrólogos y digestivos infantiles atienden cualquier patología que pueda producirse durante el desarrollo y evolución de la diabetes.
A las bombas de insulina se suman los sensores de glucosa, que fueron introducidos en 2015. Esta tecnología permite la monitorización del nivel de glucemia en tiempo real, lo que posibilita que tanto los profesionales sanitarios como los pacientes puedan ajustar el tratamiento con mayor precisión, ayudando a evitar complicaciones.

