El Getafe CF y el dinero de los vecinos: una verdad incómoda
Resulta inevitable recordar que, sin el apoyo institucional y económico del Ayuntamiento, el Getafe CF difícilmente habría alcanzado la Primera División ni se habría consolidado como uno de los clubes más estables de la élite.
GETAFE/02 OCTUBRE 2025.- Las declaraciones recientes de Ángel Torres, presidente del Getafe CF, en las que asegura que su llegada al club en 2001 se produjo bajo la condición de expulsar a los políticos de la gestión deportiva, invitan a una reflexión. Resulta inevitable recordar que, sin el apoyo institucional y económico del Ayuntamiento, el Getafe CF difícilmente habría alcanzado la Primera División ni se habría consolidado como uno de los clubes más estables de la élite.
Los datos hablan con claridad: entre 2003 y 2019, el Consistorio destinó más de 65 millones de euros al club en concepto de subvenciones, pago de suministros, inversiones en el estadio, limpieza y otros gastos derivados del uso de instalaciones municipales. Todo ello con cargo a los impuestos de los vecinos y vecinas de Getafe, que durante años sostuvieron, en mayor o menor medida, la estructura necesaria para que el equipo compitiera al máximo nivel.
Que un club privado, convertido en Sociedad Anónima Deportiva, dependa en buena parte de recursos públicos plantea un debate incómodo. ¿Debe un municipio financiar con tanto esfuerzo el crecimiento de una empresa privada, aunque esta represente con orgullo a la ciudad en el ámbito deportivo? La respuesta no es sencilla, porque el Getafe CF ha generado al mismo tiempo identidad, visibilidad y un indudable retorno en forma de orgullo local y proyección exterior.
Sin embargo, conviene ser rigurosos con la historia. Afirmar que los políticos no intervinieron es, cuando menos, una falsedad manifiesta. El papel del Ayuntamiento, y en particular de Pedro Castro como alcalde, fue decisivo. Negarlo no solo es injusto con la realidad, sino que distorsiona la memoria colectiva de una ciudad que volcó recursos y confianza en su equipo de fútbol.
Hoy el Getafe CF ha alcanzado una madurez institucional que le permite sostener su proyecto con más autonomía, especialmente tras la concesión administrativa del Coliseum. Pero la huella de la inversión pública permanece, y sería un error enterrarla bajo relatos interesados. Reconocerlo no resta mérito a la gestión deportiva de Ángel Torres, pero sí devuelve la verdad a los vecinos que hicieron posible, con sus impuestos, que el azulón jugara entre los grandes.

