Un Estudio Revela que el Aumento del Salario Mínimo Impulsó el Consumo y No Afectó al Empleo en España
La investigación, basada en datos de transacciones de tarjetas de crédito y encuestas de hogares, sugiere que las empresas absorbieron los costes asociados a esta subida salarial.
GETAFE/31 JULIO 2025.- Un reciente estudio de investigadores españoles, incluyendo a Pedro Trivín, Nacho González y Héctor Sala, ha demostrado que el histórico aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España en 2019, que fue del 22,3%, estimuló el consumo de los hogares, especialmente en bienes no esenciales como la electrónica y el ocio, sin provocar pérdidas de empleo ni efectos inflacionistas. La investigación, basada en datos de transacciones de tarjetas de crédito y encuestas de hogares, sugiere que las empresas absorbieron los costes asociados a esta subida salarial.
El informe detalla que el incremento del SMI generó un aumento del 4,5% en el consumo local. Este crecimiento se manifestó de manera desigual, destacando un significativo incremento en el gasto en electrónica (+20,2%), ocio (+11,7%) y restaurantes/hoteles (+8,7%). Los datos de encuestas a hogares confirman esta tendencia, mostrando que los hogares beneficiados por la subida del SMI aumentaron su gasto en un 4,6%, impulsado por categorías como el ocio, la restauración y el mobiliario.
Un hallazgo crucial del estudio es que no se detectó un aumento discernible en el desempleo tras la reforma. Este dato desmiente preocupaciones previas sobre posibles efectos negativos en el mercado laboral y refuerza la idea de que el impulso al consumo no se vio contrarrestado por la pérdida de puestos de trabajo, lo que supuso una mejora directa del poder adquisitivo de los trabajadores con salarios más bajos en Getafe y en el resto de España.
Además, a diferencia de algunas investigaciones en otros países, el estudio no encontró un traslado significativo de costes a los precios. Esto sugiere que las empresas o bien absorbieron los costes adicionales, o que los cambios en la demanda fueron localizados, permitiendo que los efectos del consumo real y nominal se alinearan. Según los autores, la preferencia de los trabajadores con bajos salarios por bienes discrecionales una vez cubiertas sus necesidades básicas explica el aumento en categorías como el ocio y los dispositivos electrónicos.
En síntesis, la investigación concluye que las subidas significativas del salario mínimo no solo mejoran los ingresos, sino que también transforman los patrones de gasto, posibilitando que los hogares de rentas más bajas pasen de una subsistencia pura a la adquisición de bienes discrecionales. El estudio español de 2019 se presenta como un ejemplo de cómo un aumento del 22% en el SMI impulsó el bienestar sin desencadenar recortes de empleo o inflación.

