Memoria histórica

Treinta y cinco años después: Getafe recuerda el cierre de bares por ruidos y la emblemática reapertura del Bar Tubos

El caso del Bar Tubos, que reabrió el 13 de julio de 1990 tras una huelga de hambre de su propietario, simboliza un conflicto histórico entre el ocio y las denuncias vecinales en la localidad

GETAFE/30 JULIO 2025.- Se cumplen treinta y cinco años desde que Getafe viviera una tensa etapa marcada por el cierre de numerosos bares debido a denuncias por ruidos, un suceso que culminó con la controvertida reapertura del Bar Tubos. Este conflicto, documentado en su momento por José Luis Grau para la revista Getafe Express en julio de 1990, revive hoy la memoria de un periodo significativo para el ocio local y la convivencia vecinal.

La crisis se inició en la última semana de enero de 1990, cuando varios establecimientos populares de Getafe, incluyendo Lío, Tubos, Marengo, Huerto, Plato, Drago, El Rincón, La Bodega y El Burguer, recibieron órdenes de cierre. La medida, impulsada por denuncias vecinales relacionadas con el ruido, generó gran controversia. Propietarios de los locales, como el del Burguer que ni siquiera tenía equipo de música, defendieron que sus negocios estaban insonorizados y consideraron la decisión del Ayuntamiento desproporcionada.

La situación escaló dos meses después, cuando Juan Antonio González, propietario del Bar Tubos, recibió una orden de cierre definitivo. Enfrentado a una difícil situación económica y con responsabilidades familiares, González inició una huelga de hambre, declarando que la mantendría «hasta que el cuerpo aguante». Durante este periodo, no dudó en señalar al concejal de Medioambiente de la época, José Luis Rivas, como principal responsable de su difícil situación.

La presión y el apoyo público llevaron a una suavización del conflicto. Juan Antonio González depuso su huelga de hambre tras recibir la notificación del Ayuntamiento de que su local podría reabrir en un plazo de cuatro meses. Tras cumplirse ese periodo, el Bar Tubos volvió a operar el viernes 13 de julio de 1990, ante la expectación de sus clientes habituales. A pesar de poder haber abierto tres días antes, Juan Antonio prefirió asegurar todos los trámites, cauto por los difíciles momentos vividos. Aunque sin rencor, el propietario de Tubos no olvidaba lo sucedido, si bien en aquel momento reconoció una mejora en sus relaciones con el concejal Rivas y esperanzas de poder sacar adelante su negocio.

Con la licencia municipal sin condiciones en mano, Juan Antonio González se centró en la tarea de reactivar su bar para saldar las deudas acumuladas y asegurar el futuro de su familia, cerrando así un capítulo que marcó a la comunidad hostelera de Getafe.

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