La Mesa del Árbol denuncia «la gestión de los árboles en Getafe ha hecho disminuir la sombra en nuestras calles y parques»

La falta de vegetación en las ciudades ocasiona una elevación de las temperaturas que origina el denominado efecto de isla de calor. Al no haber plantas se elimina el efecto refrescante de la sombra y la evapotranspiración.

GETAFE / 21 JUNIO 2022 /.- La Mesa del Árbol de Getafe se ha manifestado reiteradamente sobre las podas abusivas que se vienen realizando en nuestros árboles, una de cuyas consecuencias más directas, la falta de sombra, la hemos sufrido en la pasada ola de calor. Las podas irracionales que se hacen año tras año dejan las calles y parques con mucha menos sombra. A esto se suma el mal mantenimiento de las nuevas plantaciones, sobre todo en cuanto al riego, lo que conduce en muchas ocasiones a la muerte del árbol plantado.

La AEMET alertó de los valores extremadamente altos que alcanzarían las temperaturas en nuestra región en este episodio de calor, que se ha prolongado desde el domingo 12 hasta el sábado 18 de junio. En Getafe los valores máximos han rozado los 40 grados centígrados la mayor parte de los días, mientras que las temperaturas nocturnas han estado entre los 23 y los 26 grados.

La falta de vegetación en las ciudades ocasiona una elevación de las temperaturas que origina el denominado efecto de isla de calor. Al no haber plantas se elimina el efecto refrescante de la sombra y la evapotranspiración. Los pavimentos, tejados y otras superficies poco reflectantes absorben calor durante el día y lo liberan por la noche, aumentando la temperatura nocturna. El calor liberado por vehículos, industrias o aires acondicionados se suma al almacenado por los edificios, contribuyendo al aumento de las temperaturas. La presencia de zonas verdes puede reducir estas altas temperaturas urbanas hasta cuatro grados. Cuando la vegetación da sombra a adoquines, cemento o asfalto, su recalentamiento se puede reducir hasta 20 grados.

Con una ola de calor como la vivida este mes, la falta de sombra puede ser especialmente peligrosa para colectivos vulnerables (enfermos crónicos, niños y ancianos). La exposición prolongada a altas temperaturas ocasiona agotamiento por calor y golpes de calor, con síntomas como aceleración del pulso, calambres musculares, dolores de estómago y de cabeza y pérdida de conciencia. En casos
extremos puede ocasionar incluso la muerte, o provocar daños internos irreversibles. Además, la exposición prolongada a la radiación solar ocasiona quemaduras y, su efecto acumulativo, puede originar tumoraciones en la piel. Parece que todos estos peligros de la falta de zonas con sombra no se tienen en cuenta cuando se gestiona el arbolado urbano de Getafe. Es más, se está sustituyendo progresivamente la sombra natural, la que realmente refresca, por una sombra artificial a base de pérgolas, con toldos de lona u otros materiales artificiales. Esta estrategia para luchar contra el calor estival es genuina de Getafe, ya que en ninguno de los grandes municipios madrileños están proliferando de esta manera estos toldos, cuyo efecto en la reducción de las temperaturas es muchísimo
menor
al que produce una vegetación continua, cómo han destacado numerosos estudios científicos.

El otoño e invierno pasados tuvimos ocasión de ver cómo se podaban drásticamente los árboles de numerosas calles y barrios. Sorprenden particularmente las brutales podas en calles de gran anchura, como la avenida de Juan de la Cierva, o en parques como el del Greco, algo repetido en años anteriores y que en muchas ocasiones ha causado la muerte de los árboles. No parece haber relación entre podas y espacio público: no siempre se podan más los árboles de calles estrechas o los cercanos a edificaciones. Más bien parece que hay un «ensañamiento» contra determinadas especies como el olmo siberiano (Ulmus pumilla), como si se quisieran hacer «desaparecer» poco a poco. Lo peor de todo es el robo de este espacio arbolado por toldos artificiales, algo realmente temerario desde el punto de vista ambiental.

En este punto queremos recordar la incomprensible postura equidistante de nuestra alcaldesa Sara Hernández entre los «defensores y los detractores» de los árboles, que puso de manifiesto en el último Pleno del Estado de la Ciudad, el pasado 7 de octubre de 2021. Haciendo referencia a sus impresiones tras la asistencia a distintas asambleas de barrio dijo que «buena parte de la ciudadanía nos pide actuar de una manera más contundente contra los árboles» y que en esta controversia ella no iba a dar su opinión, solo manifestaba «las dificultades que se tiene a la hora de gestionar diferencias de criterios».

En el contexto de esta ola de calor, desde la mesa del árbol de Getafe no entendemos este desprecio por el valor ambiental de los árboles. Pensamos además que es una irresponsabilidad no utilizar el potencial del verde urbano en la mejora de las condiciones ambientales, cómo la reducción de las altas temperaturas que ahora nos afectan.

La solución a esta situación pasa por un plan de podas basado en criterios técnicos reconocidos, como los establecidos en el Estándar Europeo de Poda, recientemente traducido al castellano por la Sociedad Española de Arboricultura. A esto habría que sumar un plan de plantaciones y mantenimiento de árboles que seleccionara la especie arbórea adecuada a cada espacio urbano en función de criterios
ambientales como tienen otros municipios de nuestro entorno. El objetivo debería pasar por extender la cobertura de árboles y vegetación a la mayor parte posible del espacio urbano, con un plan de educación y concienciación publica sobre los
beneficios del verde urbano.

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