Lecciones francesas para la izquierda madrileña

La historia se repite una y otra vez, pero no somos capaces de aprender la lección, la francesa es la última de una historia interminable

GETAFE/04 ABRIL 2022/.El pasado domingo el periódico el País publicaba un interesante análisis sobre las elecciones en Francia que el próximo domingo 10 de abril celebran la primera vuelta. En dicho artículo se exponía la situación que enfrentaban la izquierda francesa en estas elecciones “Socialistas, comunistas y ecologistas fueron incapaces de llegar a una candidatura única para esta elección presidencial a pesar del deseo indudable de unión del electorado de izquierda. Sus candidatos no tienen peso político y no desempeñan ningún papel en el debate. Aceptando su propia irrelevancia, eligieron la política de tierra quemada, haciendo del candidato de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, el blanco principal de sus ataques”.

Continúa con esta demoledora aseveración “Temen más que Mélenchon (que figura en tercer lugar en los sondeos) supere la primera vuelta a que la izquierda vuelva a estará ausente en la segunda, como ocurrió en 2017”. Se ha escrito mucho en los periódicos y diarios españoles sobre la irrelevancia de la izquierda en la carrera presidencial hacia el Elíseo de este año. Pero justo, cuando una de las múltiples candidaturas a la izquierda Macron, la Francia Insumisa se ha consolidado como una posibilidad real de competir con la ultraderecha por pasar a la segunda vuelta de las presidenciales se hizo el apagón informativo en este asunto.

Las últimas encuestas han situado a Mélenchon, a solo dos puntos de Le Pen, mientras el ridículo 4% del socialismo francés o el 5 % de los verdes simplemente favorecen que la final por el Eliseo vuelva a repetir el escenario de la última elección Macron frente a Le Pen. Los franceses se están jugando entre subir la edad de jubilación tres años como propone Macron o abandonar la Unión Europea que proponen los fascistas, apoyados por Putin, en un país con capacidad nuclear.

Está claro que el sistema de elección presidencial francés no tiene ni punto de comparación con el modelo parlamentario español, pero esto no puede ser un obstáculo para reflexionar sobre la necesidad de la izquierda española de tener la altura de mirás suficiente para abordar la situación actual.

Las últimas elecciones madrileñas fueron el mejor espejo donde mirarnos, un vicepresidente del gobierno que propuso unir fuerzas para cambiar el gobierno autonómico más neoliberal de Europa al cual solo le faltaba tener como socio prioritario a la ultraderecha como tristemente se produjo al final, una vez más, la mirada pequeña de unos pocos impidió unir fuerzas, los resultados se pueden comprobar cada jueves en la Asamblea de Madrid.

Pero no era la primera vez que esto ocurría, el mismo error en 2019 con la escisión promovida por Iñigo Errejon, o en 2015 con la presentación de la candidatura de Izquierda Unida Comunidad de Madrid se malogró una mayoría de izquierdas para la cual faltó un solo diputado. La historia se repite una y otra vez, pero no somos capaces de aprender la lección, la francesa es la última de una historia interminable.

Ricardo Pérez Gómez

Suscriptor de Getafe Central

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