105º Aniversario de la primera fiesta del árbol en Getafe

En Getafe, las primeras noticias sobre la Fiesta del Árbol datan del 1 de febrero de 1906.

GETAFE / 22 MARZO 2022/.-El pasado mes de noviembre se celebró en nuestro municipio una plantación vecinal que tenía como objetivo incrementar las zonas verdes de Getafe. Una actividad que tuvo lugar en el barrio de Buenavista y, gracias a la cual se plantaron más 250 árboles y arbustos. Quizá para los menos duchos en la historia de Getafe, dicha actividad pudo considerarse como novedosa. Sin embargo, la plantación de árboles no era en absoluto extraña en las sociedades del pasado y, mucho menos, en la de Getafe. Hace más de un siglo, concretamente, el 14 de diciembre de 1906, se celebró en nuestro municipio la primera “Fiesta del Árbol”, un evento que llevó a cientos de niños y adultos a plantar árboles al Cerro de los Ángeles. Sobre los orígenes de esta festividad, quiénes fueron sus patrocinadores, las motivaciones para que se llevase a cabo en Getafe, o, por qué se celebró por primera vez en 1906 disertaremos en este breve artículo. 

Los orígenes de la Fiesta del Árbol en España

A finales del siglo XIX, se popularizó tanto en España, como en otros países, como Estados Unidos, la celebración de la Fiesta del Árbol. Se trataba de una celebración que perseguía una doble finalidad: por un lado, promover la repoblación forestal en los montes, largamente maltratados durante el siglo XIX; y por otro lado, transmitir a los niños el amor y el respeto por la naturaleza. 

Aunque existen referencias de municipios, que ya realizaban plantaciones de árboles frutales a mediados del siglo XVI (como Mondoñedo, en Lugo) o, que llevan repoblando desde comienzos del siglo XIX sus bosques (como Villanueva de la Sierra, en Cáceres), el concepto moderno y laico de la fiesta tuvo su origen en la última década del siglo XIX. La abundante merma que sufrió la masa forestal durante el mil ochocientos preocupaba a muchos ingenieros de montes, quienes ya, entonces, alertaban sobre la destrucción indiscriminada que se estaba realizando de la flora y vegetación de nuestro país. Por ello, comenzaron a promover plantaciones para fomentar la repoblación de los montes y transmitir a los más pequeños los valores de amor y conservación por la naturaleza.  

Fue entonces, cuando se popularizaron las denominadas Fiestas del Árbol, auspiciadas gracias a las iniciativas particulares de algunos personajes destacados como: Rafael Puig i Valls, Ricardo Codorníu o Pedro de Ávila Zumarán. Gracias a sus voluntades, a comienzos del siglo XX, aumentó la concienciación y la celebración de este tipo de actividades por toda España. Ciudades como: Madrid, Barcelona o Zaragoza, acogieron Fiestas del Árbol entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Llegó a ser tan apoyada por toda la sociedad española que el 11 de marzo de 1904 se publicó un Real Decreto mediante el cual se instauraban las bases para su celebración. Con ello, se comenzó a dar cobertura económica a los Ayuntamientos, que quisieron realizarla, una medida que, como veremos, fue determinante para que la Fiesta del Árbol pudiese celebrarse en Getafe.

Las Fiesta del Árbol en Getafe 

En Getafe, las primeras noticias sobre la Fiesta del Árbol datan del 1 de febrero de 1906. En dicha fecha, la comisión de Arbolado y Policía Urbana, compuesta por el Primer Teniente de Alcalde, Enrique Guerrero Quintana, y los concejales; Julián Benavente Alarnes, Luís Cifuentes Benavente y Carlos de Francisco Martín, expuso ante el Pleno del Ayuntamiento que se encontraba agotado el presupuesto de 1906 con destino a la reposición del arbolado público. La causa residía en que un mes antes se había autorizado la compra de 500 plantas para reponer el arbolado en calles y plazas. Una medida que superaba con creces la inversión de años anteriores (en 1905 tan solo se habían comprado 100 plantones de acacias) y que debió de responder a la grave situación en la que se encontraba el arbolado urbano. Las plagas de orugas y la paupérrima protección de los árboles frente a cabras, y otros animales, fue una constante durante las dos primeras décadas del siglo XX. Esto obligó a los diferentes gobiernos municipales que ostentaron el bastón de mando a buscar soluciones e invertir una parte de sus presupuestos para reponer el arbolado. 

A este respecto, el año 1905 debió de ser uno de los más duros, pues en noviembre de dicho año se encargaba la poda del arbolado público y tan solo un mes más tarde se pedía a la comisión de Arbolado y Policía Urbana que proyectase las reformas pertinentes para reponerlo. Bajo este panorama se llegó a febrero de 1906 y, sin más fondos municipales con que ejecutar labores de reposición, la Corporación Municipal encontró la solución a sus problemas en la celebración de la Fiesta del Árbol. Por unanimidad, el Pleno acordó solicitar al Director General de Agricultura, Industria y Comercio la donación de 1.200 pesetas y 2.000 plantas para celebrar la citada fiesta en el Cerro de los Ángeles, justificándola como una medida para promover el respeto al arbolado pero con el objetivo real de repoblar el municipio. La respuesta no tardó demasiado en llegar. Apenas un mes más tarde, el Director General de Agricultura, Industria y Comercio contestaba accediendo a sufragar la celebración, pero en menores pretensiones a las demandadas. El Ministerio solo donó 1.000 pesetas, que debían destinarse, exclusivamente, para la celebración de la festividad en el Cerro de los Ángeles. 

Tras la noticia, pasaron varios meses antes de que comenzasen los preparativos. En realidad, poco pudieron hacer los ediles locales hasta que recibieron la subvención. Ésta se materializó el 15 de noviembre de 1906, fecha en la que Enrique Guerrero, que presidía temporalmente el Ayuntamiento por estar enfermo el Alcalde, Gregorio Sauquillo, dio órdenes para gestionar la adquisición de plantas y realizar varias aperturas de hoyos en el Cerro de los Ángeles. En total, se compraron 400 árboles, que fueron plantados el 14 de diciembre de 1906 por 200 niños del municipio. Sobre el desarrollo de la celebración nos dan testimonios diferentes periódicos de la época, como: El Correo Español, El Imparcial, El Liberal o El Progreso Agrícola y Pecuario. En éstos se detalló que la celebración estuvo apoyada por una “gran concurrencia” de gente y que a ésta acudió una comisión de ingenieros de montes de la que formaba parte el Inspector General de Repoblaciones, Pedro de Ávila Zumarán. 

Lamentablemente, no se realizaron fotografías del evento, que no volvió a celebrarse hasta 1912. Para entonces, los valores originales de la Fiesta del Árbol comenzaron a desvirtuarse y se impuso como un tipo de celebración donde reivindicar valores nacionalistas de amor a la patria y valores religiosos mediante la bendición de los árboles. Pero esa es otra historia.

Sergio Cuartero Miranda

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