Nuevo récord de concentración de gases de efecto invernadero

Según apunta en el Boletín sobre los gases de efecto invernadero de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la abundancia de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera volvió a alcanzar un nuevo récord el año pasado, y la tasa de aumento anual registrada fue superior a la media del período 2011-2020, manteniéndose esta en 2021.

GETAFE / 22 DICIEMBRE 2021/.-La ralentización económica a consecuencia de la pandemia, COVID-19, no tuvo ningún efecto en los niveles atmosféricos de los gases de efecto invernadero ni en sus tasas, aunque sí se produjo un descenso de las nuevas emisiones.

El CO2 es un gas caracterizado por su larga vida y, por tanto, el nivel de temperatura observado actualmente persistirá durante varias décadas aunque las emisiones se reduzcan rápidamente hasta el nivel de cero neto. Si ello se suma al calentamiento del planeta, el resultado será la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos (como episodios de calor intenso, lluvias fuertes, derretimiento de las masas de hielo, subida del nivel del mar y acidificación de los océanos), con las repercusiones que ello implica.

Aproximadamente la mitad del CO2 emitido a raíz de las actividades humanas permanece en la atmósfera, mientras que la otra mitad es absorbida por los océanos y ecosistemas terrestres. El boletín alerta sobre la posibilidad de que, océanos y ecosistemas terrestres pierdan eficacia en cuanto que «sumideros», y ello merme su capacidad para absorber CO2 y ejercer en calidad de reguladores que eviten aumentos de la temperatura aún mayores.

El metano (CH4) es un potente gas de efecto invernadero que permanece en la atmósfera durante, aproximadamente, una década. Aproximadamente, se calcula que es el causante del 16 % del efecto de calentamiento.

El óxido nitroso (N2O) es un potente gas de efecto invernadero y una sustancia química que agota la capa de ozono. Las emisiones de N2O provienen de fuentes naturales (cerca del 60 %) y de fuentes antropógenas (aproximadamente el 40 %), por ejemplo, los océanos, los suelos, la quema de biomasa, el uso de fertilizantes y diversos procesos industriales.

En la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030 del MITMA se establecen las líneas de actuación y medidas que en el ámbito de actuación del Ministerio contribuirán en la próxima década a reducir el impacto del transporte en el clima y cumplir con los objetivos y compromisos internacionales de reducción de emisiones. En este sentido, además de las medidas destinadas a fortalecer las alternativas a los modos más contaminantes como el vehículo privado o a fomentar el trasvase del transporte de mercancías al ferrocarril. La estrategia cuenta con medidas destinadas a fomentar el uso de fuentes de energía renovables y vehículos de bajas emisiones.

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