100 años de lucha. Un futuro con Partido.

Este mes de noviembre el Partido Comunista de España (PCE) cumple 100 años. Pocas formaciones políticas han tenido una influencia tan determinante en los momentos claves de la reciente historia de nuestro país. Comprometidos, tenaces, solidarios, incomprendidos, difamados, perseguidos… Los comunistas han estado siempre en la trinchera de la clase trabajadora pagando, a menudo, un precio excesivo por este compromiso.Con motivo de su centenario, hemos recibido un artículo del núcleo del PCE en Getafe que nos satisface publicar en GETAFE CENTRAL.

El 14 de noviembre el Partido Comunista de España (PCE) cumplió 100 años. Un siglo de luchas, victorias, derrotas y memoria colectiva. También en Getafe.


Si la historia de nuestro país no se puede contar sin destacar la relevancia de los y las comunistas, esa importancia en Getafe cobra su máxima expresión. Las comunistas nos han dejado un legado que recorreremos en los siguientes párrafos, en un ejercicio de memoria colectiva que nos sirve para conocer un poco más el municipio en el que vivimos. 


Es poco conocido que en el “Patio de Armas” de la hoy Universidad Carlos III, el 18 de julio de 1936, el Regimiento de Artillería Ligera nº1 se alzó en armas contra la República apoyando el golpe de estado del general Franco. El 19 de julio, el PCE llamó al pueblo a asaltar el cuartel y acabar con la insurrección de los militares golpistas. El 20 de julio, se sofocó el levantamiento gracias a la actuación de los artilleros leales a la República y a la decidida actuación del pueblo de Getafe. 

Debido a su situación estratégica, nuestro municipio desempeñó una posición clave durante la Guerra Civil, con Perales del Río y el Cerro integrados en el campo de acción de la batalla del Jarama. Enrique Líster, dirigente y militar comunista, fue el encargado de dirigir la toma del Cerro por parte del bando republicano, renombrado entonces como Cerro Rojo. El Colegio de los Padres Escolapios fue incautado por el Ayuntamiento de Getafe para ser transformado en escuela pública. Cuando paseemos por la plaza del Ayuntamiento, debemos recordar que en ella estuvo Dolores Ibárruri “La Pasionaria” arengando a los milicianos encargados de defender Getafe. 

El final de la guerra ya lo conocemos. Pero, en los años de la posguerra, la represión que acometieron los fascistas para acabar con “los rojos” fue sangrienta. Hasta 1945, 2.700 presos y presas antifascistas transitaron por la antigua cárcel, lugar que ahora conocemos como “Biblioteca Ricardo de la Vega”. Allí también estuvo detenida Rosario “La Dinamitera”, militante comunista que estuvo en primera línea de combate contra el fascismo.


Sin embargo, ni siquiera en los momentos más duros de la represión franquista, las y los comunistas bajaron los brazos. Entre 1943 y 1944 el Partido Comunista se reorganizó en Construcciones Aeronáuticas “CASA”, la actual “Airbus”, iniciando la conformación de la guerrilla antifranquista. Paseando por la Calle Madrid, podremos advertir la estatua que recuerda a Francisco Gasco “El Berenjena”, un joven tornero mecánico de 25 años que fue reclutado por Benito Hernández “El Negro” para formar parte de las filas del Partido Comunista de España, donde fue elegido para dirigir la guerrilla hasta 1946, momento en el que una acción fallida desencadenó una investigación policial que acabó con la detención de toda la dirección del PCE en Getafe y por la que “El Berenjena” fue condenado a muerte por fusilamiento.

A pesar de este duro golpe, el Partido Comunista no desapareció en Getafe. Muy al contrario, durante los años 50 del siglo pasado, CASA seguía contando con un núcleo organizado de militancia comunista que, a finales de esa década, se extendió entre el entorno de trabajadores de Lanz Ibérica (la actual John Deere) y a las extintas Ericsson y Siemens, así como al sector de la construcción, hasta contar con sus propias células comunistas. Fueron Pascual Dorrego junto a Pedro Patiño, Arturo Arévalo, Tomás Rubio y muchos más, quienes formaron parte del comité que dio cuerpo al Partido en esta época bajo la constante persecución de la dictadura. 

La década de los 60 fue una época de tensión y de represión en la que la militancia comunista se reorganizó a través de reuniones de vecinos en viviendas particulares, bares, parques o pequeños comercios, como la librería del “Chato”. Especial importancia tuvo el PCE en el impulso transmitido al movimiento obrero que dio lugar a que, en 1962 durante la huelga de los mineros en Asturias, fábricas como CASA realizaran paros parciales en solidaridad con este conflicto que daría lugar al nacimiento de las Comisiones Obreras.  


Mientras, en las fábricas se comenzaban a extender las Comisiones Obreras, presentándose a las elecciones del sindicato vertical, en los barrios las mujeres se concertaban en torno al Movimiento Democrático de Mujeres, una organización clandestina impulsada por las comunistas para crear redes de solidaridad y lucha política. En Getafe, se coordinaron en torno a una asociación legal de amas de casa para luchar por escuelas infantiles – llegando a crear una escuela infantil propia -, centros de salud y para desarrollar acciones contra la carestía de la vida llevando a cabo “huelgas de consumo”: días en los que se llamaba a las mujeres a dejar de ir a comprar como forma de protesta. Araceli Paredes, Felipa Manzanero, Dolores Sancho, Cati Hernández e Isabel Mateos fueron las impulsoras del movimiento feminista en nuestro municipio.

En 1967 Donato García y Francisco Torres fueron designados por el PCE para presentarse a las “elecciones municipales” franquistas bajo el lema “democratizar el ayuntamiento”, obteniendo con sus candidaturas – pese a las coacciones de los grupos falangistas – el 90% de los votos. El alcalde les obligó a dimitir bajo amenaza, repitiendo las elecciones. La respuesta de las Comisiones Obreras y el Partido Comunista fue una llamada a la abstención lo que propició una escasa participación del 5%.

Los años 70 fueron años de convulsión en todo el país. Las huelgas, luchas estudiantiles y multitud de manifestaciones tuvieron enfrente a un régimen franquista que aumentó la represión. Muchos militantes, como Victoriano Andrés Poveda fueron detenidos y torturados. En 1971 se produjo uno de los episodios locales más tristes cuando, en una acción de reparto de pasquines llamando a la huelga de la construcción, la policía asesinó a Pedro Patiño, vecino de Getafe y militante comunista. Quienes vivieron de cerca este asesinato no olvidan aquel entierro en el viejo cementerio con “los grises” sacando las armas, pero con las puertas del vecindario abiertas para poder resguardar a los asistentes en caso necesario. 

Hasta la legalización del Partido Comunista, se mantuvo una constante represión contra el movimiento obrero y la militancia antifranquista. Sin embargo, el PCE en Getafe siguió siendo motor de movilizaciones políticas y sindicales. En 1975 se inició una huelga de dos meses. Aunque la policía desarticuló el Comité Local, la desarrollada organización fue lo suficientemente fuerte como para continuar con su actividad. 

Una vez muerto Franco, y legalizados el Partido Comunista y las Comisiones Obreras, la violencia y la represión siguieron presentes. La crisis económica agudizó la situación de los trabajadores de empresas como Lanz Ibérica o Kelvinator. Las Comisiones Obreras y el Partido Comunista, con apoyo del tejido social desarrollado durante años de lucha, consiguieron aunar al municipio en la defensa de los puestos de trabajo a través de múltiples huelgas, algunas de ellas generales a nivel municipal. 

 


En las primeras elecciones municipales el resultado se reflejó en 10 concejales para el PSOE y 10 concejales para el PCE, 127 votos de diferencia hicieron que el PSOE consiguiera la alcaldía. Esto no hizo que el PCE dejara de trabajar, al contrario: se arremangó para traer dotaciones públicas y diseñar una ciudad lo más igualitaria posible.  

Gracias a las propuestas de los concejales comunistas – algunas de ellas inicialmente rechazadas por sus socios en el gobierno municipal – el ayuntamiento acometió infraestructuras como el Hospital, o la misma Universidad Carlos III. 

La historia del PCE en Getafe no acaba aquí. Muchos recordaréis ese centro social Rafael Alberti, conocido popularmente por “La Tertulia”, lugar en el que se “cocinaban” las movilizaciones populares, un espacio de cultura, formación política y fraternidad que marcó a muchas generaciones del municipio hasta su cierre en 2010. 

La militancia comunista siempre ha estado – y seguimos estando – en el lado correcto de la historia, en el “No a la OTAN”, en el “No a la guerra”, en las huelgas generales (en todas), en la lucha y huelgas feministas, en las plazas, recibiendo las Marchas de la Dignidad, en los centros de trabajo luchando por condiciones dignas de trabajo, defendiendo los servicios públicos – como las escuelas infantiles o ambulatorios -, o trabajando desde los barrios creando redes de apoyo durante la pandemia.

En el núcleo del PCE en Getafe celebramos estos 100 años dirigiendo la vista al futuro mientras recogemos la enseñanza del pasado. Por esta razón hemos lanzado el proyecto social, cultural y político “Soviet de Getafe” para encontrarnos y crear redes con muchas y muchos más.  Somos conscientes de la necesidad de seguir luchando por un futuro cuyo horizonte es la construcción de un municipio y un país feminista, socialista y ecologista, poniendo en el centro la vida y la emancipación de la clase obrera. Estamos convencidas de que, frente a la precariedad, la especulación de la vivienda o el abuso de las energéticas, hay una alternativa real, una propuesta comunista, y por ello seguiremos construyendo desde todos los ámbitos un Getafe para la mayoría social.

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