Que los padres puedan elegir centro educativo en Madrid mata cada año a 2380 personas

Como la zona única escolar supone lo contrario al modelo de ciudad de los quince minutos vital para frenar el cambio climático

GETAFE/ 31 OCTUBRE 2021/ Ningún madrileño o madrileña cuando regresa de su merecido descanso teme en la Comunidad de Madrid la llegada del simbólico 1 de septiembre, su verdadero temor, pavor incluso creo que es más ajustado, es el inicio del curso escolar.

En ese momento el tráfico crece de manera desmedida, por tanto aumenta la contaminación y esto pese a lo que la presidenta de la Comunidad de Madrid diga, mata cada año miles de personas en la región. Así de sencillo. Según los estudios elaborados por la OMS si Madrid, hoy la ciudad europea con más mortalidad asociada al NO, se ajustara a los niveles más bajos de las urbes analizadas en este estudio podría salvar la vida de 2380 personas al año.

Es evidente que el inicio del curso escolar tradicionalmente ha aumentado el tráfico en la región debido a ser el momento donde la inmensa mayoría de residentes en la región estaba de regreso tras las vacaciones, pero esto aumentó exponencialmente desde 2013 curso escolar en el cual los gobiernos del Partido Popular decidieron suprimir las zonas de escolarización de la región para que cualquier madrileño pudiera atravesar la región para llevar a su hijo/a al colegio que considerara adecuado.

Esta medida que llamaban de “libre elección” sólo favorecía a los centros concertados, los datos demuestran su “éxito” un aumento de casi el 80% de los nuevos alumnos han optado por estos centros a quienes se han cedido más de 50 terrenos públicos desde 2013 y quienes se llevan más de mil millones del presupuesto regional. Mientras la financiación y los centros públicos se reducen. Toda una estrategia ideológica, que como decía además mata personas todos los años en nuestra región.

Pues además de la creación de colegios gueto y aumento de la desigualdad  social evidente en la región más rica del país que ha frenado el ascensor social, condenando a los niños y niñas con menos recursos a seguir siendo pobres. Además provoca un aumento generalizado de la contaminación al promover los desplazamientos en vehículos contaminantes, lo contrario que este fin de semana nos van a pedir los expertos reunidos en Glasgow.

Frenar el cambio climático tendrá un coste, eso es indudable, pero existen muchas medidas sin ningún coste económico como volver a “obligar” a los niños y niñas a acudir a su centro educativo más cercano a su domicilio que además de igualar el sistema de oportunidades sociales nos va a permitir salvar vidas humanas. La nueva ciudad sostenible nos exige tener todos los servicios lo más próximos posibles, esto es condición indispensable para mantener la vida en nuestro planeta tal como lo conocemos. Su libertad mata, libertad para respirar aire limpio.

Raimundo Rodríguez Serna

Vecino de Getafe

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