«Chantajes no, gracias»

GETAFE/ 29 JUNIO 2021/. El barrio de Buenavista es uno de los barrios más nuevos de Getafe y quizás uno de los más ignorados por la Comunidad de Madrid. La indiferencia del Gobierno autonómico hacia este barrio queda clara cuando vemos que el colegio no termina de construirse por culpa de la dichosa, y ya conocida, construcción por fases; o que todavía no se ha abierto un centro de salud para esta zona significativamente poblada de la ciudad. Ante este desinterés de la Comunidad de Madrid, que ya no sorprende en municipios como Getafe, los ayuntamientos han decidido pasar a la acción y usar sus competencias para cubrir, en la medida de lo posible, las necesidades no satisfechas por el ejecutivo regional. Una de estas iniciativas fue la escuela infantil Arco Iris. Usando sus competencias de construcción en suelo público, con presupuesto municipal y dotándose con los recursos que ha puesto de su bolsillo la ciudadanía getafense, el Ayuntamiento decidió actuar y ofrecer a Buenavista, por fin, una escuela infantil pública. Hasta aquí, la historia podría parecer incluso normal. Pues ahora veréis. Con la escuela prácticamente terminada, el Gobierno de la Comunidad de Madrid, que, recordemos, en ningún momento se interesó por atender las necesidades de los vecinos y vecinas, pone sobre la mesa sus condiciones para que esta se incluya en la red pública de Escuelas Infantiles de la Comunidad de Madrid. El o la lectora avispada ya sabe hacia donde se está torciendo esto… Efectivamente: privatización. El Gobierno regional ha hablado claro: para que la Comunidad de Madrid ponga su parte del dinero de la gestión de la escuela (que es su competencia) e integre al centro en la red pública de Escuela Infantiles (facilitando que las familias accedan a centros de etapas de edad posteriores), la escuela infantil Arco Iris deberá ser gestionada por una empresa privada. En otras palabras: o se privatiza, o se echa el proyecto abajo. El chantaje es explícito y firme, pero no por ello podemos quedarnos de brazos cruzados. Entregar una escuela construida con el dinero de los y las getafenses a una empresa privada, con ánimo de lucro, cuyo proyecto educativo desconocemos, es un escándalo para cualquier persona que se considere defensora del Estado del Bienestar. La educación pública es uno de los pilares básicos de cualquier democracia avanzada. Subastarla al mejor postor no es solo un síntoma de decadencia, sino una intención de avanzar hacia un modelo donde la búsqueda del beneficio importa mucho más que la construcción de un sistema que eduque en valores y civismo para avanzar hacia una sociedad libre y justa.

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