“Los recuerdos más importantes de mi infancia son el miedo y el silencio”

Entrevista a Dolores Sancho, jurista, activista, feminista y viuda de Pedro Patiño

GETAFE/ 27 FEBRERO.- La vida de Dolores Sancho (El Escorial, 1945) está marcada por la muerte en el año 1971 de su marido, Pedro Patiño, a manos de la Guardia Civil mientras repartía propaganda durante la huelga del sector de la construcción.
Aquel dramático día de septiembre, Dolores sufrió un revés irreparable que no hizo sino reforzar sus convicciones políticas y su lucha en defensa de la libertad y de la justicia, en una España sumida en la represión y el oscurantismo del Franquismo.
Desde que comenzara a beber de fuentes comunistas en la clandestinidad de su vivienda en El Escorial, Dolores Sancho fue cimentando sus creencias, que la llevaron al exilio de París tras un paso fugaz por Barcelona. Allí comenzó su militancia en el Partido Comunista y conoció al que sería su marido, Pedro Patiño, con quien tendría dos hijos.
Tras regresar a España, Dolores y Pedro se instalaron en Getafe y continuaron con su militancia y su activismo. El 13 de septiembre de 1971, Pedro Patiño fue asesinado a manos de la Guardia Civil de un disparo por la espalda mientras repartía propaganda durante la huelga de la construcción, en las obras del que hoy es el barrio de Zarzaquemada, en Leganés. Tenía tan solo 33 años.
Desde ese momento, Dolores Sancho inició una incansable lucha para honrar la memoria de su marido y para exigir justicia, algo que tardó muchos años en llegar. En el año 2009, la Ley de Memoria Histórica reconocía la figura de Patiño y su muerte “en defensa de su actividad política”.

“Tras la muerte de Pedro, tuve la sensatez de quedarme en España y seguir luchando por ser persona, por ser mujer”

Pregunta: ¿Qué supuso para ti la Ley de Memoria Histórica?
Respuesta: Toda mi familia ha sido siempre de izquierdas, desde mis abuelos paternos y maternos, y en ese sentido me parece importante esa frase tan manida que dice que los pueblos que no tienen memoria están condenados a repetir sus errores. La democracia no cayó del cielo, no vino el Espíritu Santo y nos la mandó, sino que costó mucho. Costó muchas vidas, costó mucha cárcel, y eso tiene que estar presente de algún modo en la mente de las personas. En los colegios no se estudiaba, no se estudia, esa parte de nuestra historia reciente.

P: ¿Crees que se ha aplicado o se está aplicando la ley con cierta laxitud?
R: Hemos tenido un gobierno de derechas que no ha puesto nada de su parte. Ahí están las fosas, las personas muertas en las fosas, y después, durante el resto de años que hemos tenido de distintos gobiernos, ha habido otras prioridades, de manera que no ha llegado a aplicarse a fondo como debería haberse hecho.

P: En Getafe aún quedan visibles algunos vestigios del Franquismo. ¿Qué te parece que aún se mantengan?
R: Me parece que habría que eliminarlos, habría que sanear la política. El día a día ha llevado a las y los políticos a que la aplicación de la Ley de Memoria Histórica haya sido dejada de lado, y ciertamente no han metido mano, no lo han puesto al día.

P: ¿Crees que las administraciones locales están haciendo todo lo que está en su mano para presionar a los distintos gobiernos para que se aplique y se respete la ley?
R: A nivel general, desconozco qué está haciendo el Ayuntamiento de Getafe en ese sentido, pero a nivel personal la Corporación de Getafe se ha portado muy bien conmigo. Me organizó en su día un homenaje, a mi marido también le recuerdan cada año. En 2019 me hicieron un homenaje en el Día de la Mujer que me hizo sentir muy feliz. Así que personalmente solo puedo decir que el Ayuntamiento de Getafe se ha portado muy bien conmigo.

“No puedo entender que no haya un acuerdo en materia de feminismo cuando hemos pasado momentos mucho más duros y se ha llegado a acuerdos de consenso”

P: ¿Qué le dirías a quienes insisten en afirmar que esta ley solo sirve para reabrir viejas heridas?
R: Las heridas hay que sanearlas, hay que curarlas, porque de lo contrario la infección se queda dentro. Este tipo de comentarios corresponden a personas que no han sufrido en sus propias carnes lo que ha significado este periodo de nuestra historia. Quienes tenemos personaenterradas o familiares por localizar no podemos ser partidarias de este tipo de frases. Estas personas no han sentido en primera persona esta parte de la historia de España.

P: Se te puede considerar una de las grandes impulsoras del feminismo. ¿En qué situación crees que estamos actualmente?
R: Creo que la discriminación con respecto a los hombres en la cuestión salarial es muy importante, no se ha solucionado a día de hoy, y además se ha agravado la violencia contra la mujer. Por lo demás, las últimas novedades incluidas en la nueva ley me tienen algo desconcertada. Me da mucha pena que haya una batalla entre las izquierdas por esta ley. Desconozco por qué existe esa discrepancia, no puedo entender que no haya un acuerdo cuando hemos pasado momentos mucho más duros y se ha llegado a acuerdos de consenso.

P: Te criaste muy cerca del Valle de los Caídos. ¿Qué representó para ti la exhumación de los restos de Franco?
R: Fue una gran alegría. De pequeña en El Escorial tenía un amigo con el que escuchaba Radio Pirenaica, y su padre era un topo. Su padre estuvo prisionero en Cuelgamuros, y se había escapado, de manera que vivía prácticamente escondido en su casa. Su ropa se secaba en la cocina para que nadie supiera que vivía allí. Estuvo muchos años escondido, y su hijo y yo escuchábamos Radio Pirenaica, escuchábamos a Dolores Ibárruri narrar las huelgas de los mineros de Asturias… Vivimos la represión y el miedo muy de cerca.

“El día a día ha llevado a los políticos a dejar de lado la aplicación de la Ley de Memoria Histórica”

P: Después de años de lucha y de activismo ¿cómo viviste el fin del Franquismo y la llegada de la democracia?
R. Fue algo realmente importante. Lo habíamos pasado muy mal. Vivíamos en la clandestinidad, no podíamos decirles a nuestros vecinos y vecinas lo que éramos o lo que pensábamos, solo podíamos hablar entre nosotros. Esa clandestinidad impregnaba toda tu vida, de manera que la libertad de poder decir lo que una piensa no tiene precio. Es decir, es importantísimo para las personas. El recuerdo más importante de mi infancia es el silencio. El silencio ante las preguntas. Cuando hacías una pregunta, había silencio, y cuando recibías una explicación te la daban casi en secreto para que no lo contaras, porque podía pasar algo. Ese miedo, ese silencio, son terribles. Es un impacto muy importante el que yo recuerdo en mi infancia al haber sentido eso.

P: En alguna ocasión te has referido a que el Partido Comunista no estaba preparado para la legalidad…
R: El Partido Comunista se vio desbordado por la democracia. Hubo grandes reuniones y grandes disgustos cuando hubo que acceder a los ayuntamientos, y el resultado fue que el partido perdió un capital humano importantísimo. El PSOE sí lo hizo y los camaradas que habían sido importantísimos en la lucha, muchos de ellos se fueron a las filas socialistas porque creían, como así era, que había que gobernar. Y gobernar es diferente a luchar en la clandestinidad. La oposición legal o ilegal es muy diferente de gobernar, y eso el partido comunista lo perdió, no supo capitalizarlo.

P: Tras la muerte de Pedro, ¿te planteaste en algún momento abandonar la lucha y salir de España?
R: Me lo planteó el partido. Realmente ellos querían llevarme fuera para decirle al mundo lo malísimo que era Franco, pero tuve la sensatez de contestar que no, de quedarme aquí e intentar rehacer mi vida, ser persona, ser mujer, y luchar en lo que pensaba que tenía que luchar, que era en ser simplemente persona, ser mujer.

P: ¿Cómo era la vida en Getafe en aquellos tiempos desde el punto de vista del activismo?
R: Era clandestinidad. Nos reuníamos en casa rodeados de niños y niñas, hacíamos los papeles y las octavillas a mano entre cuatro o cinco. Teníamos que estar vigilantes en todo momento y pendientes de la ‘brigadilla’, que andaba por Getafe. Les conocíamos, ellos nos conocían a nosotros, así que teníamos que estar alerta para que no nos pillaran.

“La democracia costó muchas vidas y, de algún modo, eso tiene que estar presente en la mente de las personas”

P: ¿Actualmente sigues participando activamente en algún movimiento o acción concreta?
R: No. Participo en algunas reuniones del Ayuntamiento, de mayores, pero tengo 75 años ya. Dejé la política activa porque cuando vino la legalidad no tenía carrera y tuve que hacer el acceso para mayores de 25 años, tuve que hacer la carrera de Derecho y unas oposiciones a gestora del juzgado, y ahí tuve que optar por dejar la política y dedicarme a asentar mi futuro. Tenía que buscar un empleo y labrarme un futuro. Eso me llevó mucho tiempo y me desvinculé. Sí me mantuve en contacto, acudía como interventora cuando había elecciones, pero ahora me siento mayor, así que cuando hay alguna convocatoria de manifestación intento ir, pero ya me cuesta mucho.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *