Historia de una negligencia

Noelia Revueltas Cordero

GETAFE/ 26 ENERO/. El día 22 de diciembre de 2012 me caigo yendo a trabajar al hundirse una rejilla de la calle Marques, enfrente de mi puesto de trabajo. Por miedo acudo a trabajar. Cuando salgo y sin apenas poder moverme voy al hospital de Getafe (es sábado y la mutua está cerrada).
El juicio clínico es luxación patelar autorreducida, citándome en dos o tres semanas. Me inmovilizan escayolándome desde la nalga hasta el pie.
El lunes hablo con mi encargado del trabajo; me dice que estoy “super pupas” y me cuelga el teléfono, ni siquiera pregunta cómo estoy. Me derivan a la mutua de la empresa Umivale donde me atiende la doctora Penélope Blanco, diciéndome que “ya estamos con las escayolas”, que me la va a quitar porque me perjudica y la sustituye por una rodillera rotuliana (no respetando el informe de urgencias y sin ser traumatóloga).
El día 27 de diciembre me remiten a otra mutua de Madrid en Capitán Haya, donde me atiende la Doctora Echevarría, quien quita esa rodillera y la tira a la basura diciéndome que también me perjudica; en esta ocasión se sustituye por una férula de inmovilización.
4 de Enero de 2013, vuelvo a la mutua donde me dan el alta y me dicen que tengo que empezar a moverme y fortalecer la pierna; yo les digo que no puedo andar que no estoy bien y me dicen que me ayude con muletas. Llamo al médico del Mercadona y me dice que me incorpore con las muletas pero sin llevar el uniforme puesto, por la imagen más que otra cosa. Comienzo a ir a trabajar con muletas, ya que no podía ir sin ellas; en el vestuario me ponía el uniforme, dejaba las muletas y, entre dos compañeros, me llevaban a la caja. Cuando acababa el turno me volvían a acompañar al vestuario, me quitaba el uniforme y cogía las muletas. Por las mañanas iba a rehabilitación a Móstoles en taxi y por la tarde a mi puesto de trabajo, sin notar ninguna mejoría; incluso tuve que ir varias veces a urgencias a que me retiraran líquido sinovial.
Sin poder aguantar más le pido a la Doctora Blanco que si me puede mandar a una mutua más cercana de mi casa en Getafe: ese día la doctora me llama muy tarde sin darme la rehabilitación y tenemos una conversación muy desagradable; yo no aguanto más ni los dolores ni la presión a la que me están sometiendo los médicos de la mutua y la empresa.
Sigo yendo a trabajar desempeñando mi trabajo como puedo y con la ayuda de mis compañeros, llamándome a veces “la coja”. Muchas veces lloraba en el vestuario enseñándoles la pierna a mi encargada y a la gerente, respondiéndome: “yo no soy médico”.
Llega un punto que no puedo mas con los dolores y viendo que están jugando con mi salud, en febrero de 2014 decido ir a mi médica de cabecera contándole lo que me está pasando y pidiéndole ayuda. La doctora me da la baja y me deriva al hospital de Alcorcón, donde me realizan pruebas y ven que hay un cuerpo libre (un hueso) que durante tanto tiempo ha ido rompiendo ligamentos, cartílagos, etc. Deciden operarme. Estando de baja me hacen ir a reuniones de empresa y valoraciones que hacen a la plantilla. Días antes de mi primera operación me llama mi encargada para decirme que estoy suspensa, a lo que le contesto que si es por trabajar con muletas; me he esforzado más que nadie.
En enero de 2015 me operan, pero la operación no sale como yo esperaba. En marzo no me pagan, diciéndome que hay un problema con la nómina, que si puedo ir a la tienda para hablar con la encargada de nóminas. Ella me dice que no formo parte del modelo de calidad total y me ofrece dinero para que firme el despido. Yo le digo que voy a volver a operarme, que quiero volver sana a mi puesto de trabajo y le recuerdo que he trabajado aun cuando necesitaba muletas.
En septiembre me reconocen una incapacidad permanente total. De no tener nada, como decían… que era una “característica personal”.
Fui a entregarles la llave de la taquilla, a comunicarles la incapacidad y a que supieran que tomaría medidas legales por lo que me habían hecho. Tras dos operaciones más hoy en día me encuentro con una discopatía L4-L5, una hernia discal de base ancha y medial. Secuelas tras las cirugías de realineamiento próximo de rotula.
Hago constar que no he sido dada de alta desde el primer contacto con el episodio de luxación rotuliana, ya que en ninguna de las cirugías he mejorado clínicamente. Sigo viviendo con dolores y sin curarme.
Existen grabaciones de todas las conversaciones telefónicas que avalan esta historia.

“Esta gente compra todo, les da igual que te quedes invalida y arruinen tu vida”

Solo puedo demandar el cambio de contingencia, lo cual se pierde porque el abogado se vende: anuncia el recurso y no lo presenta porque, entre baja y baja, transcurre 14 meses en los que estoy yendo a trabajar con muletas y alegan que, por ese motivo, se deniega como si fuera otra baja siendo la misma pierna y la misma lesión. No hacen el cambio de contingencia.

Un comentario en «Historia de una negligencia»

  • el 29 diciembre 2021 a las 16:47
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    Así está el mundo, cada vez peor, sin humanidad. Gente sin escrúpulos que anteponen sus intereses y el dinero, a la salud de una persona que ha cumplido con sus obligaciones pero a quien han pisoteado todos sus derechos.
    Toda esa mala gente que no ayudó a esa mujer, la perjudicaron a sabiendas y con mala fé, lo pagarán algún día y de alguna manera. La vida da muchas vueltas, un día ellos hacen daño a alguien y otro día se lo harán a ellos gente de su misma calaña.
    Por mi parte tomo nota de esa empresa que trata tan mal a sus trabajadores y no es de extrañar que abuse también de sus proveedores. Puesto que soy libre de comprar donde quiera, nunca compraré en esa empresa. Tampoco les recomendaré.
    Toda mi admiración a Noelia. Una gran mujer con mucha fuerza interior y mental, a quien los poderosos con tanto dinero e influencia, todo lo compran y pagan, pero está vez no han podido derrotar a esta valiente y luchadora mujer. Todo lo mejor para ti y tu familia.

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