Nieve y saqueo

La mayor nevada de Madrid en 50 años. La temperatura más baja de Getafe en 70 años. El verano bate récords de calor y se prevé que lo siga haciendo. La crisis sanitaria más grave del último siglo colapsa los hospitales, la economía, la vida.
La realidad asalta nuestro sistema cual película de ficción. ¿Nuestro escudo? La eficacia política y los recursos públicos.
Para reducir el impacto de los efectos del cambio climático, como es Filomena o las consecuencias sanitarias y económicas de una pandemia, solo contamos con dos herramientas y ambas, en la Comunidad de Madrid, están rotas.
Por un lado, las medidas serias para prevenir estos golpes no son santo de devoción de una derecha cortoplacista. Las políticas de prevención son el último recurso cuando ya estamos en medio de la catástrofe. El análisis, la preparación y las medidas para limitar contagios siempre llegan tarde y mal. Su prioridad, a diferencia de otras comunidades, no es la salud, es la economía de sus votantes. Una dicotomía, la de salud y economía, que además está demostrada falsa.
Por otro lado, los recursos. ¿Cuántas privatizaciones, desmantelamientos de servicios públicos, recortes en derechos sociales o corrupción aguanta una población?
El Partido Popular ha utilizado nuestra región como un campo de pruebas del neoliberalismo para hacer de lo público un negocio privado, deteriorando los recursos de todos y todas, con las consecuencias que hoy estamos viendo.
¿Cómo vamos a afrontar una pandemia así, con la situación que viven los centros de salud y los hospitales públicos de nuestra región?
¿Cómo vamos a contener el virus sin destinar recursos a fortalecer la atención primaria, los rastreadores y el transporte público?
¿Cómo vamos a salir de los efectos de un temporal así, sin el suficiente personal contratado para rehabilitar las ciudades?
Pero lo que más inquieta, ¿cómo vamos a ser capaces de afrontar el mayor desafío de la historia de la humanidad, cuyos efectos cada vez estamos viviendo más?
La nieve solo es un aviso, el cambio climático es inminente y el saqueo de lo público, el peor autosabotaje.

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