REPORTAJE/ El paisaje invisible de los hogares vulnerables

El Informe AROPE proporciona las claves para describir la situación de necesidad y pobreza que acosa a buen número de hogares en nuestro país

Andrés Aganzo

Según el diccionario de la Real Academia «personas pobres son aquellas que no tienen lo necesario para vivir». Es decir, viven en hogares que no pueden disponer de los recursos materiales, culturales y sociales necesarios para satisfacer sus necesidades básicas y, por tanto, quedan excluidas de las condiciones de vida mínimamente aceptables para el territorio o lugar en el que habitan. Al margen de esta definición sencilla para describir los hogares que se encuentran en pobreza y/o exclusión social, las instituciones europeas (indicador AROPE) y las españolas (Encuesta Condiciones de Vida, INE) han ido elaborando una serie de indicadores para medir el alcance (número de personas), así como para conocer sus características y a quiénes les afecta con mayor intensidad.
La Renta Mediana se situó en España en 15.015 euros anuales. Según esta referencia, el indicador europeo AROPE, que mide el Umbral de Riesgo de Pobreza (el 60% de la mediana de los ingresos), nos dice que aquellos hogares de una persona cuyos ingresos sean menores de 9.009 euros anuales, y los de dos personas adultas y dos niños o niñas con menos de 18.919 euros, se encuentran en riesgo de pobreza. También contempla la Carencia Material Severa (CMS) para aquellos cuyos ingresos sean inferiores a 6.006 € al año, o 492 € al mes, para hogares de una persona, y 12.419 € anuales para los de dos personas adultas y dos menores.
Como muestra el gráfico 1, estas estadísticas traducidas al municipio de Getafe -con todas las precauciones necesarias de extrapolar los datos- indican que la desigualdad de los municipios de la Comunidad de Madrid presentan realidades muy significativas; no es lo mismo hablar de Pozuelo de Alarcón, con una Renta Media Disponible (RMD) de 58.153 euros… que hablar de Parla, donde apenas llega a los 19.285.
En la Encuesta sobre Condiciones de Vida (realizada en 2019 y publicada en junio de 2020) encontramos que el 15 % de la población de Getafe se encuentra en el Umbral de la Pobreza: aproximadamente 28.000 personas. En situación de Carencia Material Severa se halla el 4,5% de la población, alcanzando 8.500 personas. Finalmente, hay que señalar que las situaciones de alta vulnerabilidad se transforman muy rápidamente en un empeoramiento veloz de las condiciones de vida de muchos hogares, y en ellos convergen otras características sociales de aislamiento, incertidumbre y desesperanza; ello implica actuar en distintas direcciones además de la garantía de ingresos.

Gráfico 1
PORCENTAJES DE PERSONAS QUE SE ENCUENTRAN EN POBREZA Y EXCLUSIÓN SOCIAL EN ESPAÑA Y EN GETAFE/MADRID (INFORME AROPE)

Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta Condiciones de Vida (INE 2019)


CARACTERÍSTICAS SEGÚN EDAD, SEXO, ACTIVIDAD, ESTUDIOS Y NACIONALIDAD
Según la edad, la pobreza severa es más elevada entre los niños, niñas y adolescentes y menor en las personas mayores de 65 años.
Atendiendo al tipo de hogar, los más afectados por la pobreza son los hogares monomarentales, la inmensa mayoría de los cuales están a cargo de una mujer con menores dependientes. Las tasas más bajas se dan en los hogares sin niños o niñas. Los niños y niñas que crecen en este tipo de ambiente familiar presentan mayores niveles de carencia y malestar.
Con relación a la actividad, las mayores tasas de pobreza se registran entre las personas paradas y las menores, en mayor cantidad que entre la población jubilada.
Respecto a la importancia que tiene el nivel de formación, la población que ha alcanzado solo la primera etapa de la Educación Secundaria, o una primera formación inferior, es la más afectada por el nivel de pobreza. En el ala inversa, aquellas personas que han alcanzado una Educación Superior tienen unas tasas de pobreza significativamente más bajas.
Según la nacionalidad, el porcentaje de personas más afectadas son las extranjeras, especialmente aquellas cuya nacionalidad no es de un país de la Unión Europea.
Finalmente, la pobreza tiene una dimensión espacial ya que, en general, se registran mayores tasas de precariedad en los barrios de Las Margaritas, San Isidro y La Alhóndiga. Por el contrario, el Bercial, Sector III y Getafe Norte tienen mayores tasas de bienestar.

Gráfico 2
HOGARES CON MUCHAS DIFICULTADES ECONÓMICAS EN % EN ESPAÑA Y EN GETAFE/MADRID (INFORME AROPE)

Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta Condiciones de Vida (INE 2019)


LA CONCLUSIÓN GENERAL
La pobreza y la exclusión social tienen consecuencias enormes sobre la vida de las personas y los hogares y limitan seriamente su capacidad de integración social. Por otra parte, estas consecuencias se han incrementado notablemente en estos últimos años. La COVID-19 ha hundido nuestra principal vía de ingresos: el empleo. Ha dejado al descubierto la precariedad de nuestros mecanismos de cuidados y apuntan a nuevos riesgos relacionados con la desigualdad, la democracia y, en suma, el desarrollo social.
Las medidas habilitadas por las autoridades para afrontar la crisis de ingresos en los hogares son aún muy deficientes. Las redes de solidaridad local se han reactivado dando una lección de valores y prioridades, pero necesitamos revisar nuestro modelo de Servicios Sociales y de Solidaridad Fiscal para sostener nuestro Estado de Bienestar. Es un tiempo de responsabilidades compartidas donde la participación y el diálogo social tienen especial relevancia; es decir, escuchar, acordar, proteger y, sobre todo, fomentar la participación horizontal del tejido asociativo, favoreciendo y alentando la construcción de estructuras comunitarias locales.

Una familia como cualquier otra

Son las 9 de la noche en Getafe y María Luisa se dispone a preparar la cena. Abre la bombona de butano y enciende el hornillo mientras sus dos hijas, de 12 y 9 años, terminan los deberes. Son chicas aplicadas que conocen el esfuerzo de su madre para lograr el sustento que les permite sobrevivir.
Los pocos trabajos que María Luisa encuentra son precarios y, en general, temporales, por lo que sus ingresos son escasos. Desde su separación, ella y las niñas viven en una habitación alquilada con derecho a cocina por la que pagan 350 € mensuales, más los correspondientes gastos de la casa.
En 2008, con la llegada de la crisis, su marido Ignacio se quedó sin trabajo. Las relaciones de la pareja empeoraron hasta llegar a una amarga separación. Debido a la caída de la construcción, su trabajo durante esta docena de años ha sido esporádico, por lo que las aportaciones a su ex y a las chicas han sido menudas y espaciadas. Vive en Parla, también en una habitación alquilada.
Aunque María Luisa se rebele a diario contra su dramática situación económica, ella y sus hijas son dependientes. Las becas comedor, la asignación alimentaria o el escaso uso de la estufa les permite ahorrar gastos. Pero la gestión de sus escasos ingresos resulta una continua pesadilla. Y, como muchos otros ciudadanos y ciudadanas, continúa buscando un empleo decente que alivie su situación.
La reciente propuesta de un Ingreso Mínimo Vital parece abrir un atisbo de ilusión y de esperanza a sus vidas.
Entretanto, a muchas Marías Luisas y a muchos Ignacios les invade la desesperanza cada vez que calculan cómo llegar a fin de mes.

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